70 años de TVE Fotos: TVE | Montaje: verTele
RTVE
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- El 28
de octubre de 1956 comenzaron las emisiones regulares de TVE. Los
redactores y redactoras de verTele aprovechamos el 70 aniversario de la
cadena pública para contar los primeros recuerdos que tenemos de ella, los
cuales resumen la importancia que ha tenido a lo largo de su historia
entreteniendo e informando a varias generaciones de espectadores en
nuestro país
Hay días para la historia e historias que se escriben todos
los días. Y en el caso de Televisión Española, ambas cosas confluyen en
una misma fecha: el 28 de octubre de 1956. Aquel día, del que ahora se
cumplen 70 años, la cadena pública comenzó sus emisiones regulares en el
número 75 del Paseo de la Habana, en Madrid. Concretamente, en el garaje de un
chalet que había sido “reconstruido y convertido en plató” de televisión con
tales fines, según contaría muchos años después uno de los testigos directos
de aquella inaguración: el célebre Mariano Ozores.
El director, presentador, guionista y Goya de Honor
2015 fue una de las escasas 50 personas que se dieron cita en aquella histórica
jornada, cuya fecha de celebración no fue fruto de la casualidad, sino que
tenía un doble significado. Por un lado, el 28 de octubre era domingo, día de
Cristo Rey. Y por el otro, era la víspera del aniversario de la fundación de la
Falange Española. “Hemos elegido estas dos fechas para proclamar así los dos
principios básicos que han de presidir, sostener y enmarcar todo el desarrollo
futuro de la televisión en España: la ortodoxia y rigor desde el punto de vista
religioso y moral con obediencia a las normas de la Iglesia Católica y
el servicio a los grandes ideales del Movimiento Nacional”, dijo a eso
de las 20:30 horas el ministro de Información y Turismo, Gabriel
Arias-Salgado, en su discurso inaugural.
El dirigente franquista deseaba que TVE llegara a ser “uno
de los mejores instrumentos educativos para el perfeccionamiento individual y
colectivo de las familias españolas”, pero bastante tenían sus responsables con
tratar de sacar adelante la programación de aquel día, que además de la
bendición oficial de las instalaciones por parte del confesor particular de
Franco y los discursos oficiales, contaría con emisiones del NO-DO,
actuaciones de los coros y danzas de la Sección Femenina y conciertos,
con cierre del himno nacional y la bandera española. Demasiado para un equipo
sobrado de ilusión, pero carente de experiencia en aquellas lides. “La
primera emisión oficial de TVE fue un auténtico sufrimiento (...) Había
muchos nervios, estábamos poco preparados y fuimos de error en error”,
resumiría años más tarde el realizador Pedro Amalio López.
De hecho, hubo tantas dificultades que Arias-Salgado tuvo
que repetir su discurso hasta tres veces por problemas con la cámara o el
micrófono, según el caso. Por suerte, nada de aquello tuvo grandes
consecuencias, pues la inauguración apenas fue seguida por unos 600
televisores y una cobertura de menos de 70 kilómetros alrededor de
Madrid; nada que ver con el alcance actual de TVE, que puede verse en toda
España y en todo el mundo a través de un televisor, un ordenador o la pantalla
de un telefóno móvil, reflejo de lo mucho que han cambiado las cosas desde
aquel lejano domingo de 1956 en el que TVE empezó a cambiar la manera de
entretener a un país y a dar forma a una industria, la televisiva, que acabaría
convirtiéndose en una de las más importantes de nuestra sociedad.

Imágenes de la inauguración de TVE Foto: RTVE Play. Montaje:
verTele
La inexperiencia de los primeros profesionales de la cadena
pública contrasta con la profesionalidad de los trabajadores que hoy la
componen, pero sin las bases que establecieron los primeros no se entendería lo
que hoy conocemos con La 1 de Televisión Española y anteriormente
conocíamos como La Primera o TVE-1. Distintos nombres para una
misma televisión, “la de todos”, como tuvo a bien definirla la histórica
corresponsal Rosa María Calaf en uno de los especiales recientemente emitidos por los 70 años del
canal.
Siete décadas de historia y las que están por venir. Ahora
La 1 tiene por delante ganar el mes de octubre en audiencias —para lo
que está muy bien situada— y cubrir las elecciones generales del 29 de
noviembre, que en función de los resultados que arrojen podrían provocar un nuevo
cambio de ciclo en RTVE. Lo que no cambiará es la capacidad de la
televisión pública para seguir contando historias a millones de espectadores.
Entre ellos, los periodistas que formamos verTele , cuya
pasión por la televisión no puede entenderse sin la huella que TVE dejó un día
en todos nosotros. Una huella que resumimos en estos seis pilares que han
marcado la historia de la televisión pública.
El Telediario, la gran referencia
informativa de nuestra televisión (Gabriel Arias)
Que me dedique al periodismo se debe en gran parte a RTVE.
Aún recuerdo cómo se me erizaba el vello con la autopromoción de los Servicios
Informativos que, en el año 2004, al ritmo de Clocks –el legendario tema
de Coldplay–, nos anunciaba la transformación de los Telediarios. Zapatero
había sacado a Aznar de La Moncloa y prometía una radiotelevisión pública
verdaderamente independiente. Tras años de polémicas y acusaciones de
manipulación, Torrespaña necesitaba adoptar una nueva mirada para recuperar la
confianza de los espectadores. Surgió entonces en mí un verdadero interés
por esta profesión y por la televisión en particular. Me gustaba ver el
Telediario desde que sonaba la cabecera (subía el volumen todo lo que fuera
necesario) y aguantaba frente al televisor hasta que Ana Blanco o Lorenzo
Milá se despedían de nosotros. Todavía hoy en día sigue siendo un ritual
para mí.
Hay pocas redacciones en España –por no decir ninguna– que
tengan tantos recursos ténicos y humanos como RTVE. Su red de corresponsales
dentro y fuera del país es incomparable, y su capacidad para reaccionar ante
cualquier noticia de última hora, también. A pesar de todos los recortes
que ha sufrido a lo largo del tiempo, la cadena pública todavía hoy conserva un
excelente músculo informativo que está obligada a proteger. Dentro de ese
engranaje, el Telediario brilla con luz propia. Es la joya de la corona de
los Servicios Informativos y nuestra cita diaria con la actualidad. Incluso
en las etapas más serviles de RTVE, el Telediario ha sabido mantener cierto
nivel periodístico. Bien es cierto que no siempre escapa de las injerencias
políticas, pero huye del sensacionalismo y el descarado sesgo que sí se observa
en algunas cadenas privadas o incluso en otros programas de RTVE que se sacan
cualquier excusa de la chistera para hacer lo que no debería hacer una
televisión pública. Con este marco de fondo plagado de intereses contrapuestos,
Torrespaña tiene la obligación de proteger sus Servicios Informativos no solo
garantizando su independencia, sino proporcionándole los recursos necesarios
para que los espectadores podamos acudir a RTVE siempre que tengamos alguna
importante cita con la información.

Ana Blanco y Lorenzo Milá
Las mujeres que derribaron castillos en
TVE (Paula HerGar)
“Si os portáis bien podréis llegar a ser hasta princesas”,
nos decía un profesor de periodismo en la universidad, el mismo año que se
había casado Letizia Ortiz con el príncipe Felipe. Por supuesto,
acabábamos de comprobar que esa carrera que estábamos estudiando podía lograr
que hasta por nuestras venas corriera sangre azul... pero la mayoría de las que
estábamos allí (que éramos casi todas mujeres, unas 72 frente a 8 hombres en
clase) no soñábamos con eso. Ni se acercaban a esos nuestras
aspiraciones. Nosotras habíamos escogido esa licenciatura (ahora grado) para ir
mucho más allá de las fronteras de la Zarzuela. Nosotras deseábamos escuchar
algún día que abríamos una corresponsalía en Moscú, en Hong Kong o Pekín como Rosa
María Calaf. Comentábamos entre nosotras las ganas que teníamos de crear un
estilo propio como entrevistadoras como había hecho Mercedes Milá. O lo
fascinante que sería cubrir unos Juegos Olímpicos: algunas se imaginaban desde
plató como Olga Viza, y otras preferían especializarse en deportes
minoritarios como había hecho Paloma del Río.
A ninguna, en aquellos principios de los 2000, se nos
ocurría pensar que podíamos ocuparnos del fútbol, del baloncesto o del
atletismo en unas olimpiadas porque en aquel entonces los deportes mayoritarios
seguían estando narrados de forma casi exclusiva por voces masculinas. Y por
eso fueron tan imprescindibles y rompedoras todas las periodistas que sí se
imaginaron en lugares que no habíamos conquistado aún, porque gracias a
ellas otras adolescentes estábamos soñando con seguir sus pasos. Hace 70
años nacía TVE y con ella nuevos sueños laborales para las mujeres, puestos que
desempañamos hoy gracias a otras que se deslomaron para demostrar que podíamos
hacerlos igual (o mejor) que ellos. Gracias a todas ellas, empezando por Laura
Valenzuela, Mayra Gómez Kemp, Pilar Miró, Rosa María Mateo, Paloma, Olga,
Mercedes, Calaf, María Teresa Campos y siguiendo por las más actuales,
gracias a ellas muchas de nosotras dejamos de soñar con ser princesas de
castillos, para convertirnos en periodistas liberadas.

Laura Valenzuela, Rosa María Calaf y Pilar Miró Foto: RTVE.
Montaje: verTele
TVE, el hilo conductor de la historia del
deporte español (Pedro Zárate)
Mis primeros recuerdos de TVE se remontan a 1998,
cuando José Ángel de la Casa me contó a mí y a millones de espectadores
más que el Real Madrid había ganado por séptima vez una cosa llamada 'Copa
de Europa' y que Francia había levantado ‘su’ Mundial con dos goles
de un 'tal' Zinedine Zidane. Yo apenas tenía seis años, así que ni era
consciente de la magnitud de aquellos acontecimientos ni podía imaginar lo
importante que acabarían siendo en mi afición por el fútbol. Por suerte, TVE
tardó poco en hacerme saber que el fútbol 'solo' era el rey de un inmenso mundo
llamado 'deporte' en el que cabían otras disciplinas igual de fascinantes como
el baloncesto, el atletismo, el tenis o el ciclismo.
Y que la mayoría de ellas coincidían cada cuatro años en un mismo evento
planetario llamado Juegos Olímpicos, el cual a veces tenía unos horarios
un tanto complicados (Sidney 2000) y otras muchos más accesibles (Atenas 2004),
pero en los que siempre estaba —y sigue estando— presente TVE para contarnos
las hazañas y los sinsabores de un grupo de personas comúnmente llamadas
deportistas, pero que que de comunes tenían poco para un impresionable niño
como yo.
La relación entre el deporte y TVE ha cambiado mucho desde
entonces debido a que la mayoría de las grandes competiciones deportivas de
nuestro presente han sido absorbida por la televisión de pago. Pero ni por
estas la televisión pública ha dejado de ser el hilo conductor de la historia
del deporte español. Un hilo que comenzó a tejerse en los años 60 con los
triunfos de pioneros como Manolo Santana y Ángel Nieto, siguió en
los 90 con la gloria de Barcelona 92 y alcanza hasta nuestros
días con el segundo Mundial de España o el primero de la selección
femenina, que en 2023 trascendió lo meramente futbolístico para demostrar
que el deporte también es servicio público. Y que, por el hecho de serlo, TVE
estuvo, está y siempre estará ahí para contarlo con la pasión y la emoción que
lo merece.

España, con la copa del Mundo tras ganar a Argentina en la
final EFE
'Cuéntame', servicio público y memoria a
través de la ficción (Adrián Ruiz)
RTVE también ha sabido explicarnos a través de la ficción. Y
ahí es donde inevitablemente mi recuerdo se traslada a aquellas noches de
jueves en la que el mando de mi casa pulsaba ineludiblemente el uno para
asistir al nuevo capítulo semanal de Cuéntame cómo pasó. Mucho
antes de la llegada del streaming y de la multipantalla, la serie lograba
reunir a las familias frente al televisor para abrir junto a ellas una
ventana a la memoria colectiva de España. Con mayor o menor tino en sus
enfoques, Cuéntame sobrevivió durante más de dos décadas a varios
cambios de gobierno, con sus guionistas sorteando cualquier tipo de
intervencionismo político en su empresa de acercarnos la historia de España
a través de la mirada de los Alcántara. Así, la ficción se convirtió en un
ejercicio de divulgación que intentaba explicarnos de dónde venimos y de
poner rostros, emociones e incluso contradicciones, a los grandes cambios
sociales, políticos y culturales de nuestro país.
A pesar de que su imagen en los últimos años queda empañada
por los escándalos fiscales de sus dos principales
protagonistas, Ana Duato e Imanol Arias, sería injusto borrar por
ello la magnitud de su legado, erigida como la serie más icónica de la historia
de RTVE y una de las más representativas de la televisión en España en general.
Tras más de 22 años de trayectoria, 23 temporadas y 413 capítulos, Cuéntame
es la punta de lanza de la ficción de RTVE, donde antes y después se
impulsaron otros títulos que nos han marcado como sociedad, siempre buscando
encontrar el equilibrio justo entre el entretenimiento y el servicio público.
Series que van desde las Crónicas de un pueblo, Anillos de oro,
Verano Azul, Curro Jiménez o Brigada Central que veían
nuestros padres y abuelos, hasta otras más recientes como Los misterios
de Laura, Isabel, El Ministerio del Tiempo o Las Abogadas.
Obras muy diferentes entre sí pero con el denominador común de entretener al
tiempo que exploraban quiénes somos y nos ayudaban a entender cómo hemos
cambiado.

Los Alcántara al completo, en la temporada final de
'Cuéntame' TVE
'Operación Triunfo', el fenómeno que situó
la apuesta musical de TVE en otra dimensión (Laura Pérez)
Aunque la televisión me ha acompañado desde siempre con
maratones de dibujos desde el desayuno hasta la merienda, mi primer recuerdo
conscientemente feliz pegada a una pantalla se remonta octubre de 2001 y
esas noches de lunes en las que muchos asistimos, sin saberlo, al nacimiento de
un fenómeno llamado Operación Triunfo. A los diez años ni tenía
edad para ver cómo terminaban las galas ni era capaz de dimensionar lo que
significaba que todo el mundo en el cole y en la calle hablase del mismo
programa. Solo sabía que quería ver en bucle las actuaciones en el reproductor
de vídeo de casa, que 'necesitaba' tener todos los discos y que en mi salón
nadie iba a poder cambiar de canal ante el riesgo de perderme algún minuto de
esos chicos y chicas a los que veía tan mayores como inalcanzables.
OT sembró en mí la semilla de lo que soy hoy, y marcó
un punto de inflexión en la industria musical y televisiva del país. El éxito
de aquella edición con Rosa de España supuso el renacer de Eurovisión
como evento de masas y situó la apuesta de TVE, que desde siempre había sido la
casa de la música en TV, en otra dimensión. Es imposible entender la
historia de la televisión pública sin programas como Aplauso, Tocata o
Música sí, sin olvidar las galas musicales 'de toda la vida' y
los especiales navideños que aun hoy son capaces de hacer vibrar a mayores y
pequeños en las reuniones familiares. Y aunque los consumos, las redes y la
lucha por el share hayan reducido el espacio de la música en la tele en
abierto, es imprescindible que siga teniendo hueco ya sea a través del
Benidorm Fest, del cuestionado Eurovisión o de cualquier formato que se
precie.

Imagen de 'Operación Triunfo 1' RTVE
La instrumentalización política de RTVE,
un lastre intolerable en nuestra democracia (Sergio Soriano)
No soy capaz de entender la historia reciente de España sin
RTVE. En un sinfín de ocasiones, su programación me ha permitido asomarme a lo
que ocurría en cada rincón de nuestro país. Incluso ver cómo era la vida en
épocas pasadas. Pero son siete décadas en las que he podido comprobar hasta qué
punto la política puede condicionar una televisión pública. Desde
sus orígenes como vehículo para trasladar la propaganda franquista hasta
nuestros días, RTVE ha atravesado etapas oscuras —muy oscuras en
ocasiones— en las que los intereses del Gobierno de turno pesaban demasiado
sobre sus Servicios Informativos. Quizás, el episodio más vergonzante y lamentable
que se me viene a la mente ocurrió en el año 2003: los Telediarios mantenían
que ETA estaba detrás del 11M, pese a que ya había otros
medios como la Cadena SER apuntando hacia la autoría de Al Qaeda.
Existen un multitud de ejemplos para demostrar la
instrumentalización política de un medio público, una televisión que es de
todos y que financiamos con nuestros impuestos. Mientras las injerencias
aparecen en escena, un elevado número de profesionales intentan informar
cada día a millones de personas con el rigor por bandera. Todo ese
trabajo merece una radiotelevisión pública a la altura, protegida de los intereses
partidistas y con recursos para cumplir su función. El futuro empieza
ahora, por eso es necesario que las formaciones alcancen un consenso sobre
el modelo de RTVE para garantizar su independencia. Que ninguna sigla la
sienta como propia cuando llegue al poder ni la considere enemiga cuando está
en la oposición. Señores dirigentes, mi humilde opinión: RTVE no pertenece a
ningún Gobierno, es nuestra y forma parte de la historia de todos.
Cuenta oficial RTVE Comunicación y Participación.
#70AñosTVE | Hacemos zoom a toda una vida juntos.

años CREANDO RECUERDOS.
📺 Este domingo, 1 de noviembre, a partir de las 21.15 h en @la2_tve
.
TODA LA INFORMACIÓN LO HE
ENCONTRADO EN UN ARTÍCULO
DE VERTELE Y INFORMACIÓN
ADICIONAL DEL TWITTER
OFICIAL DE RTVE COMUNICACIÓN
Y PARTICIPACIÓN
Pirata Oscar