Ya estoy aquí con otra sesión de (NATIONAL PRESENT)de la sección de NATIONAL GEOGRAPHIC.
Esta semana toca hablar "Pata de Palo": la historia del pirata más temido del Atlántico . Esta semana la entrada de NATIONAL GEOGRAPHIC sabremos más sobre este otro pirata tan famoso y temido en su época.

El francés François Le Clerc inspiró la imagen del pirata con pata de palo y sembró el terror en Canarias y el Caribe durante el siglo XVI.
Las décadas finales del siglo XVI podrían reconocerse como la "Edad de Oro de la piratería" debido a las expediciones protagonizadas por corsarios ingleses, franceses y holandeses contra las flotas españolas de la Carrera de Indias y las posesiones de la Corona en Ultramar. Un periodo que ha inspirado libros y películas de todo tipo desde que Robert L. Stevenson publicase su afamada novela "La isla del tesoro" en 1883.
De entre todos los bucaneros que amenazaron el comercio español con las Indias, el galo François Le Clerc fue el más temerario y también el más dañino para los intereses de la Monarquía Hispánica. Fueron los propios españoles quienes le bautizaron con el apodo que le hizo famoso en ambas orillas del Atlántico: "Pata de Palo".
Una pierna por el rey de francia
François Le Clerc nació en el seno de una familia modesta en Réville, un pequeño puerto enclavado en la costa de Normandía. Muy pronto descubrió que el mar era la única salida para su espíritu aventurero, y sirvió en la flota del rey Enrique II de Francia que vigilaba las costas del canal de la Mancha frente a ingleses y españoles.
El canal de la Mancha era una de las rutas más peligrosas del mundo y los barcos franceses debieron enfrentarse a los británicos en numerosas ocasiones. François Le Clerc demostró su valentía en los combates en el mar, pero perdió la pierna izquierda durante una escaramuza por el control francés de las Islas del Canal en 1549. Sin embargo, ni siquiera aquella pérdida detendría su ánimo.
Enemigo de españa y azote de canarias
La pérdida de una pierna al servicio de Francia provocó que Enrique II armase caballero a François Le Clerc con honores de guerra y un objetivo claro: aquel marino valeroso y buen conocedor del océano podía resultar muy útil para Francia si lograba interceptar los galeones repletos de oroque cada año abandonaban las Indias rumbo a Sevilla.
François Le Clerc aceptó la propuesta y Enrique II firmó la primera patente de corso del reino de Francia. Inglaterra aún no poseía corsarios y Enrique II, enemigo acérrimo de España tras haber pasado seis años como rehén de Carlos I, deseaba poseer sus propios barcos acosando las rutas de la Monarquía Hispánica en el Atlántico.

Los ataques corsarios contra las flotas de Indias resultaban tan perjudiciales
que la Monarquía Hispánica debió armar convoyes a partir de 1522.
En la imagen, asalto de corsarios a la tripulación de un galeón.
La flota corsaria de François Leclerc que abandonó Normandía en 1553 estaba compuesta por cuatro galeones, ocho carabelas y más de setecientos hombres dispuestos a obtener un gran botín en las Indias. Su primer objetivo fue el puerto de Santa Cruz de la Palma, en la isla de la Palma, por entonces el puerto principal de las islas Canarias y un rico emporio comercial.
Los corsarios de "Pata de Palo" saquearon e incendiaron Santa Cruz de la Palma durante diez días tras acabar con sus escasos defensores. El ataque significó un golpe duro para La Palma, y hoy en día se recrea dicho asalto en "El Día del Corsario" que se celebra todos los años en la capital palmeña el 4 de agosto.

Vista de Santa Cruz de la Palma, saqueada por "Pata de Palo" en 1553,
desde el mirador de la Concepción. Gerda Arendt / CC0
Un año después, François Le Clerc volvería a atacar las islas Canarias. Esta vez, su víctima fue Las Palmas de Gran Canaria, donde obtuvo un gran botín y la terrible fama que acompañó el mote que le granjearon los españoles a ambas costas del Atlántico: "Pata de Palo".
El terror del caribe español
Después del fructífero saqueo de Santa Cruz de la Palma en 1553, la flota corsaria de "Pata de Palo" se dirigió a las Indias y atacó con saña la isla de Puerto Rico y su puerto de San Germán. Los galeones españoles en el Caribe estaban destinados a proteger las flotas de Indias y aquellos que restaban en América apenas pudieron evitar que "Pata de Palo" campase a sus anchas por el Caribe.
Después de saquear Puerto Rico, "Pata de Palo" se dirigió a Cuba y saqueó Santiago, capital de la isla durante las primeras décadas de dominio español. La destrucción de la ciudad fue tal que las autoridades hispánicas decidieron trasladar la capital a La Habana, cuyo puerto era más seguro frente a los ataques piratas.

Recreación de un galeón con bandera inglesa similar al que pudo haber poseído
"Pata de Palo" en sus viajes por el Atlántico en el siglo XVI.
François LeClerc retornó a Europa con el mayor botín que un corsario hubiese cosechado y se ganó la admiración de Enrique II. El rey patrocinó una nueva expedición al Caribe, y en 1555, "Pata de Palo" se instala en la isla de Santa Lucía, en las Antillas, para acosar el paso de los galeones españoles hacia Europa y, entre otros méritos, logró saquear un navío con las bodegas repletas de lingotes de oro.
De corsario a pirata: el final de "Pata de palo"
La muerte del rey Enrique II de Francia significó para el corsario la pérdida de su principal apoyo económico. Además, la lucha contra los españoles provocó que François Le Clerc se acercase a las ideas protestantes, sobre todo después de que el heredero de Enrique, el católico Francisco II, decidiese frenar el corso contra España a causa de la enorme deuda de Francia y su política de austeridad.
Desprovisto de apoyos para continuar con sus actividades corsarias, "Pata de Palo" decidió ofrecer sus servicios a la reina protestante Isabel I de Inglaterra, enemiga de España y Francia, y participó en las luchas entre ingleses y franceses por los puertos de Normandía, su tierra natal.
Los británicos lograron conquistar El Havre con ayuda de los protestantes franceses y "Pata de Palo" se presentó en Londres para comprar su recompensa. Sin embargo, la reina Isabel I de Inglaterra declinó pagar la cantidad que el corsario reclamaba, y "Pata de Palo" abandonó las islas británicas decidido a convertirse en el pirata de más temido por los reinos europeos.

La reina Isabel I preside un tribunal. Detalle de un óleo por el artista británico
Frank Moss Bennet, 1942.
La negativa de la reina inglesa a pagar a "Pata de Palo" por sus servicios
en Normandía provocó que el corsario abandonase el corso y se asentase
como pirata en las islas Azores. Bridgeman / ACI
A pesar de su deseo de revancha, la guerra y el tiempo habían pasado para "Pata de Palo", y el pirata más terrible del Atlántico encontró su final mientras trataba de asaltar un galeón español en las islas Azores. Su imagen, sin embargo, todavía pertenece al cine y a las historias de piratas con una pata de palo y un loro en el hombro.
TODA LA INFORMACIÓN LO HE
ENCONTRADO EN LA PÁGINA
OFICIAL DE NATIONAL GEOGRAPHIC
Pirata Oscar



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