sábado, 5 de septiembre de 2026

TECNOLOGIA 264 (Tiene 3.200 millones de años y la clave para conocer el origen de la vida: ahora la han resucitado)

 

Esta semana VOLVEMOS con otro artículo de TECNOLOGÍA donde sabremos Tiene 3.200 millones de años y la clave para conocer el origen de la vida: ahora la han resucitado vamos a conocer mejor como se origino la vida hace 3.200 millones de años se viene una entrada que espero que os encante.

 

Tiene 3.200 millones de años y la clave para conocer el origen de la vida: ahora la han resucitado

 

 
Placa petri con microbios fijadores (Foto: Jeff Miller/UW–Madison)
 

Una enzima ancestral ha vuelto al laboratorio para ayudar a resolver una de las mayores preguntas de la ciencia

 

Un grupo de científicos de la Universidad de Wisconsin-Madison ha logrado reconstruir en laboratorio una versión ancestral de la nitrogenasa, una enzima esencial para la vida. El objetivo es comprobar si las señales químicas que dejó la biología primitiva en las rocas siguen siendo fiables hoy para estudiar el origen de la vida en la Tierra. Hablamos de una herramienta biológica asociada a procesos que ya estaban en marcha hace unos 3.200 millones de años.

La clave no está en que hayan devuelto a la vida una proteína antigua por capricho. Esa versión reconstruida permitió poner a prueba una duda de fondo: si los rastros isotópicos del nitrógeno que aparecen en rocas antiquísimas reflejan de verdad actividad biológica o si, por el contrario, podían haberse distorsionado con la evolución. Según los resultados, esas huellas sí se mantienen sorprendentemente estables.

 

Cómo han resucitado una enzima de hace 3.200 millones de años

La enzima estudiada es la nitrogenasa. Su función es básica para casi toda la vida tal y como la conocemos, puesto que convierte el nitrógeno del aire en compuestos que los organismos pueden utilizar. Aunque el nitrógeno llena la atmósfera terrestre , la mayoría de seres vivos no puede aprovecharlo directamente. Sin esa transformación previa, sería imposible fabricar moléculas esenciales como proteínas o ADN.

Para abordar esa cuestión, los investigadores partieron de versiones modernas de esta enzima y trabajaron hacia atrás mediante biología sintética y reconstrucción evolutiva. En vez de limitarse a comparar genes actuales, diseñaron secuencias ancestrales probables, sintetizaron ese ADN e introdujeron esas variantes en la bacteria Azotobacter vinelandii, un microorganismo conocido por fijar nitrógeno. Así pudieron observar cómo funcionaban esas versiones antiguas dentro de un sistema vivo.

El estudio, que puede leerse en la revista científica nature , no recreó una Tierra primitiva completa, pero sí permitió probar una pieza central de su química biológica. Los autores construyeron una biblioteca de nitrogenasas ancestrales que cubre más de 2.000 millones de años de historia evolutiva. Después midieron cómo fraccionaban los isótopos del nitrógeno, es decir, cómo dejaban esa firma química que luego puede quedar registrada en sedimentos y rocas.

Ese punto era decisivo. Desde hace décadas, buena parte de lo que sabemos sobre la vida temprana depende de pistas geoquímicas, porque no abundan los fósiles claros de los primeros miles de millones de años de la Tierra. El problema es que esas pistas siempre se interpretan bajo una suposición: que las enzimas antiguas se comportaban, en lo esencial, de forma parecida a las actuales. Este trabajo pone a prueba esa idea.

 

No ha cambiado demasiado

La conclusión fue bastante clara. Aunque las nitrogenasas reconstruidas presentaban diferencias en su secuencia genética y, en algunos casos, un rendimiento menor que el de las versiones modernas, sus firmas isotópicas se mantuvieron dentro de un rango muy parecido al actual. En otras palabras, el sello químico que deja este proceso biológico parece haber resistido enormes cambios evolutivos y ambientales a lo largo del tiempo.

Eso refuerza la interpretación de rocas de unos 3.200 millones de años que ya mostraban señales compatibles con fijación biológica de nitrógeno. Si esas firmas antiguas coinciden con las observadas al probar enzimas ancestrales reconstruidas, gana fuerza la idea de que la vida ya utilizaba este mecanismo muy pronto en la historia del planeta. No resuelve por sí solo el origen de la vida, pero sí afianza una pieza clave del puzle.

 

Vida más allá de la Tierra

El trabajo también tiene implicaciones fuera de nuestro planeta. Los investigadores enmarcan el hallazgo dentro de la astrobiología, porque una biofirma fiable en la Tierra puede servir como referencia para buscar indicios de vida en otros mundos. Si ciertas huellas isotópicas son robustas a lo largo de miles de millones de años, resultan más útiles para interpretar futuras muestras de Marte u otros entornos planetarios.

 

TODA LA INFORMACIÓN LO HE

ENCONTRADO EN LA PÁGINA

WEB DE LA RAZÓN.ES EN 

LA SECCIÓN DE TECNOLOGÍA






   Pirata Oscar 

No hay comentarios:

Publicar un comentario