Esta semana VOLVEMOS con otro artículo de TECNOLOGÍA donde sabremos Científicos trabajan en el cemento del futuro: es capaz de absorber CO2 vamos a conocer mejor como es este cemento que va revolucionar en el mundo de la construcción.
Científicos trabajan en el cemento del futuro: es capaz de absorber CO2
La técnica que transforma los desechos de las incineradoras en sustitutos ecológicos para la arena y el hormigón
¿Te imaginas que las cenizas tóxicas que sobran al quemar basura pudieran convertirse en los cimientos de un edificio? Eso es exactamente lo que pretenden demostrar un grupo de investigadores alemanes, dándole una vuelta de tuerca radical al concepto de reciclaje industrial. Su propuesta consiste en una técnica capaz de atrapar el dióxido de carbono dentro de las cenizas de las incineradoras municipales para convertirlas en algo útil, como sustitutos de arena, grava o usarlo para hacer hormigón.
El equipo, formado por científicos de la TH Köln y la RWTH Aachen bajo la coordinación de la BAV, está apostando fuerte por la "carbonatación". Básicamente, aprovechan esta reacción química natural para transformar un residuo peligroso, cargado de toxinas y metales pesados, en una materia prima que ayuda a combatir el cambio climático.
Un proyecto con dos estrategias principales

Solo en Alemania se generan cada año unos seis millones de toneladas de esta "ceniza de fondo". Hasta ahora, este subproducto se trataba en instalaciones especiales para limpiarlo, pero este nuevo proyecto ve una oportunidad donde otros ven basura: los minerales de esa ceniza lavada tienen la capacidad de absorber el CO2 y dejarlo encerrado para siempre. Para demostrar que esto no es solo teoría de laboratorio, ya están levantando una planta piloto en el Centro de Gestión de Residuos de Leppe, cerca de Lindlar, donde pondrán a prueba distintos métodos usando cenizas reales de la industria.
A la hora de la verdad, los investigadores barajan dos estrategias principales, y cada una tiene su aquel. Por un lado, está la carbonatación húmeda bajo el agua; es genial porque absorbe muchísimo CO2, pero tiene la pega de que luego hace falta mucha energía para secar el material. La alternativa es hacerlo con poca humedad, pero ahí surge otro problema: se forma una especie de capa densa en la superficie que impide que el gas penetre hasta el interior, por lo que se almacena menos carbono. La idea de la planta piloto es precisamente esa: jugar con las variables en un entorno real para encontrar el equilibrio perfecto y ver qué método compensa más.
El objetivo final es dejar de extraer tantas materias primas vírgenes, lo cual consume muchísima energía, y empezar a meter estas cenizas en la rueda de la economía circular. En su forma más básica, el material tratado podría usarse sin problemas para carreteras o movimientos de tierra, sustituyendo a la grava de toda la vida. Pero la ambición va más allá, ya que también están estudiando si sirve como aglutinante para el hormigón.
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ENCONTRADO EN LA PÁGINA
WEB DE LA RAZÓN.ES EN
LA SECCIÓN DE TECNOLOGÍA


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