Matthew Rhys hace historia con dos premios como actor principal en la misma noche, y el drama médico de HBO Max certifica su dominio.
Los Premios Emmy 2026 han cumplido todas las quinielas posibles: The Pitt [HBO Max] se ha certificado como el drama médico de nuestra era, La maldición de Widow's Bay [Apple TV] ha arrasado en la categoría de comedia con su mezcla de humor y terror y DTF St. Louis [HBO Max] ha confirmado su tirón como la miniserie mejor valorada del año.
Son los títulos que han triunfado en sus respectivas categorías en la 78ª edición de los premios de la Academia de la TV estadounidense, donde la unión de pasado y presente de la televisión ha sido el eje rector de una gala que, ante todo, ha estado desbordada de emoción por las grandes figuras de la pequeña pantalla que han desaparecido durante el último año , de Dolly Parton a Rob Reiner, pasando por Hayden Panettiere y demasiadas más.
La maldición de Widow's Bay fue la campeona incontestable de la noche con premios para sus actores (Matthew Rhys, que hizo historia al llevarse también estatuilla como actor principal por la miniserie La bestia en mí, Kate O'Flynn y Stephen Root), así como su creadora Katie Dippold y el director de la mayoría de episodios, Hiro Murai.
La frescura demostrada por este título de Apple TV, como la también celebrada Pluribus que brindó a su protagonista Rhea Seehorn por fin el reconocimiento en forma de estatuilla que merecía desde Better Call Saul, parece la mejor promesa de futuro para una industria que sigue alimentándose de su propio pasado, como evidenciaron las reuniones de Los ángeles de Charlie y Buffy, cazavampiros; o, más preocupante, de las estrellas de la nueva versión de Los vigilantes de la playa que llega el año que viene.
Ante ese panorama, The Pitt, ya asentada como favorita de la Academia, puede postularse como el mejor puente posible entre tradición y futuro: un drama médico con evidentes ecos de Urgencias que recupera para la fatigosa era del streaming la producción rápida de temporadas largas serializadas con muchos episodios. Noah Wyle, premiado como mejor actor de serie dramática, es el mejor paladín posible para esta misión.
Una representante granítica de la tele de vieja escuela, la actriz Mariska Hargitay de la factoría Ley y orden, lo dio todo como maestra de ceremonias, llegando a hacer dudar que pueda haber alguien mejor para el cometido. Estuvo muy presente sin agobiar ni monopolizar la atención, cantó y bailó en dos números musicales y fue una demostración de profesionalidad y esfuerzo pareja a la de Emilia Clarke presentando en Alto Valyrio (o algo así) el premio que entregó junto a Emma D’Arcy.
De hecho, si los presentadores de premios suelen salvar la papeleta otros años, en esta ocasión no se puede decir que eclipsaran a Hargitay en ninguna ocasión ya que cumplieron su labor de la manera más protocolaria posible... al menos hasta que llegaron Matthew McConaguhey y Woody Harrelson a cerrar la fiesta en una delirante entrega del premio final.
Hubo otras excepciones: ni Macaulay Culkin pudo contener las lágrimas recordando a Catherine O'Hara, ni Jamie Lee Curtis con Reiner al final del segmento In Memoriam. Duele mucho cerrar puertas con el pasado; sobre todo si son heridas tan trágicas que cuesta comprenderlas. Que Jean Smart, premiada por la última temporada de Hacks [HBO Max] y con su propio récord (la primera actriz que gana el Emmy por todas las temporadas de una serie), nos ayude a pasar página con la elegancia de su discurso: "Menudo viaje hemos tenido".
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CINE DE CINEMANÍA
Pirata Oscar






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