jueves, 8 de octubre de 2026

GASTRONOMÍA 249 (Cinco recetas fáciles con pollo y pavo para cocinar una vez y comer tres)

  

Esta semana en GASTRONOMÍA vamos con un artículo muy interesante Cinco recetas fáciles con pollo y pavo para cocinar una vez y comer tres. Hacia semanas que no subían entradas de la sección de GASTRONOMÍA para esta semana traemos cinco recetas con pollo y pavo para que podáis hacer recetas diferentes a las que soléis hacer.


Cinco recetas fáciles con pollo y pavo para cocinar una vez y comer tres



 

COMIDA MUY FÁCIL

 

Una sección mensual para solucionar las comidas y cenas del día a día, con ideas para disfrutar de diferentes platos con una única preparación


Llega octubre, se acortan los días, empieza a refrescar –por fin– y nos vuelven a apetecer guisos, legumbres en cuchara y el olorcito del horno encendido animando la casa. Un buen momento para los platos que mejor aguantan en la nevera, ganan con un par de días de reposo y pueden convertirse en una ensalada templada, un potaje exprés o un bocadillo salvavidas. Cocinar con intención es, como siempre, una guiño a tu yo del miércoles, que pasará mejor el disgusto de que a las siete y media ya sea de noche con un buen táper listo –o casi– para cenar.

En nuestro intento por optimizar la cocina diaria, en los últimos nueve años en El Comidista hemos pasado del batch cooking a la más sencilla Fórmula Comidista, de ahí a Póntelo fácil y desde hace un tiempo cocinamos una vez para conseguir tres platos (casi siempre, únicos). En marzo intentamos hacer del táper un lugar mejor, en mayo nos centramos en ajustar el ticket de la compra, en junio usamos verdura congelada y en septiembre preparamos bases con hortalizas en forma de guiso o sofrito. 

Hoy tiramos de aves, de las proteínas animales que más comemos –más de 12 kilos por persona y año solo de pollo según el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación– y, a la vez, la que más fama de aburrida arrastran. Si “pues nada, otra vez pechuga a la plancha” es una de las frases más repetidas en tu casa a la hora de la cena, esto te interesa, porque el pollo y el pavo pueden ser sabrosos y polifacéticos si se les trata con un mínimo de cariño.

Lo acompañaremos con ingredientes de temporada –hojas verdes, boniato, calabaza, higos– verdura congelada, legumbres y cereales en diferentes formatos. Como siempre, las cantidades son para unas 12 raciones por receta –tres comidas para cuatro– si en casa sois menos, podéis dividir los ingredientes a la mitad o preparar tápers y surtir el congelador (en el caso del pollo asado, congeladlo con un poco de salsa para que no se seque). 

 

Pollo con higos frescos y aceitunas

Los higos frescos y el pollo se llevan muy bien: el dulzor de la fruta compensa la grasa que le da sabor al contramuslo y, guisado a fuego lento con algo de cebolla, vino y aceitunas no necesita nada más. Aprovechamos que el higo está aún de temporada a principios de octubre para usar esta combinación como base: si lees esto a final de mes y ya no encuentras higos frescos en condiciones, puedes usarlos secos –hidratados en agua caliente o en el propio vino durante 20 minutos–, o cambiarlos por uvas, que también están de temporada y aportan el mismo dulzor y mucho jugo al guisarlas.

Salpimenta unos 2 kilos de contramuslos de pollo y dóralos bien por todos lados en una cazuela amplia con un poco de aceite. Retíralo y, en esa misma grasa, pocha tres cebollas cortadas a pluma con una pizca de sal hasta que queden melosas. Añade cuatro dientes de ajo aplastados, unas ramas de romero o tomillo y devuelve el pollo a la cazuela. Riega con 250 mililitros de vino blanco, 100 gramos de aceitunas con hueso, un chorrito de vinagre de manzana y una cucharada de miel. Añade un poco de caldo o agua hasta cubrir el fondo (unos 200 mililitros más), tapa y guisa a fuego suave unos 20 minutos. A media cocción, reparte 16 higos frescos cortados en cuartos y sigue guisando destapado los últimos minutos, hasta que el pollo esté tierno y los higos, melosos y algo deshechos en la salsa.

Para la primera comida, sirve un tercio del pollo con la salsa y un puré rústico de calabaza y patata: puedes cocinarlas en un bol resistente al calor con un chorro de agua y tapado con un plato en el microondas, a máxima potencia entre 12 y 18 minutos. Cuando estén blandas, añade un poco de leche o bebida vegetal y aceite o mantequilla, sal, pimienta y aplasta con un aplasta patatas o un tenedor. Para la segunda, deshuesa y desmenuza otro tercio del pollo reservado, y móntalo en una ensalada templada con lechuga y escarola, nueces, las aceitunas del guiso y una vinagreta hecha con la salsa del pollo triturada con un poco de aceite y vinagre de manzana. Para la tercera, sírvelo con cuscús como base y menta fresca y granada por encima.

 

Lista de la compra

Para la receta base: 2 kg de contramuslos de pollo, 3 cebollas, 4 dientes de ajo, 16 higos frescos, 100 g de aceitunas con hueso, unas ramas de romero o tomillo, 250 ml de vino blanco, vinagre de manzana, 1 cucharada de miel, unos 200 ml de caldo o agua, aceite de oliva, sal y pimienta. Para la primera comida: 400 g de calabaza, 300 g de patata nueva, leche o bebida vegetal, aceite o mantequilla, sal y pimienta. Para la segunda: lechuga y escarola al gusto, un puñado de nueces, vinagre de manzana, aceite. Para la tercera: 150-200 g de cuscús, menta fresca y 1 granada.

 

Pechuga de pavo en escabeche

El escabeche es una de las mejores inversiones de tiempo que puedes hacer en la cocina si quieres comer tres, cuatro o cinco haciendo después lo mínimo. La carne se va empapando del jugo aromático, gana con cada hora que pasa en la nevera y además el pavo –que puede quedar seco como una mojama–, se mantiene jugoso y tierno.

Salpimenta y dora en una cazuela con aceite de oliva 2 pechugas de pavo enteras (unos 2 kilos en total). Retira la carne y en ese aceite, pocha 2 cebollas en juliana, 4 zanahorias en rodajas y una cabeza de ajos partida por la mitad, con unas hojas de laurel y una cucharadita de pimienta en grano. Cuando la verdura empiece a coger color, añade un vaso de vino blanco, otro de vinagre de manzana o de Jerez y otro de aceite de oliva –ajusta la proporción a tu gusto–, más un poco de agua si hace falta para cubrir. Devuelve el pavo, lleva a un hervor suave y cuece a fuego suave unos 25 minutos, hasta que esté cocinado pero aún jugoso. Apaga, deja enfriar dentro del escabeche y lleva a la nevera al menos 24 horas: la paciencia es el ingrediente secreto (y a veces también el más difícil de encontrar).

Para la primera comida, sirve el pavo en trozos de bocado, con bastante cebolla y zanahoria escabechadas por encima y un buen chorro de su salsa sobre dos botes de lentejas cocidas. Si te apetece, dale un toque fresco con una cebolla dulce en dados y perejil picado. Para la segunda, desmenuza parte del pavo y móntalo en una ensalada de patata cocida templada –también puedes hacerla al microondas– con la verdura del escabeche, aceitunas y unos tomatitos cherry. Para la tercera, el comodín del bocata que te salva una comida rápida o una cena de minimísimo esfuerzo: corta el pavo en láminas, tritura el escabeche para convertirlo en una salsa emulsionada y añade si quieres unos pimientos de piquillo embotados y algo de lechuga en tiras. Un buen pan de barra o dos rebanadas de hogaza tostadas y a triunfar. 

 

Lista de la compra

Para la receta base: unos 2 kg de pechuga de pavo, 2 cebollas, 4 zanahorias, 1 cabeza de ajos, laurel, pimienta en grano, 1 vaso de vino blanco, 1 vaso de vinagre de manzana o de Jerez, aceite de oliva, agua y sal. Para la primera comida: 2 botes de lentejas cocidas, 1 cebolla dulce, perejil fresco. Para la segunda: patatas, aceitunas, tomates cherry. Para la tercera: pan de barra u hogaza, un poco de lechuga, pimientos del piquillo al gusto.

 

Dos pollos enteros asados al horno con verduras

 

 

Pollo sentado a la cerveza: 

la receta de Jordi Roca para el asado perfecto | 

EL COMIDISTA

 

Asar dos pollos a la vez cuesta exactamente lo mismo que asar uno, y resuelve las comidas de media semana: la definición misma de esta sección. La clave está en cocinarlos al punto para que la carne quede jugosa y la piel crujiente, y en vencer la pereza de deshuesar lo que sobre antes de meterlo en la nevera.

Salpimenta por dentro y por fuera dos pollos enteros (de 1,5 kg cada uno aproximadamente), úntalos con aceite o mantequilla, hierbas (tomillo, romero), ajo pic y medio limón dentro de cada uno. Coloca en la bandeja del horno una cama de verduras en trozos grandes: boniato, cebolla, pimiento y si te gusta el contraste, también un par de manzanas. Aliña con aceite y sal, baña con un vaso de vino blanco y asienta los pollos encima. Hornea a 180 ºC durante una hora y cuarto aproximadamente, regándolos con su jugo un par de veces, hasta que estén dorados y el muslo se separe con facilidad. Deja reposar diez minutos.

Para la primera comida, sirve los cuartos traseros –muslo y contramuslo– con sus verduras asadas y el jugo del fondo, tal cual. Después, separa y reserva las pechugas y prepara un caldo hirviendo a fuego suave 45 minutos en 2,5 litros de agua las carcasas, alitas y sobrantes del pollo. Para la segunda, hierve un kilo de guisantes congelados durante tres o cuatro minutos, enfría y escurre. Mezcla con la mitad del pollo restante desmenuzado, lechuga, cebolla dulce y pepino. Prepara una salsa con yogur, zumo de limón, un poco de aceite, sal, pimienta y la hierba aromática que prefieras, mezcla bien y listo. Para la tercera, aprovecha esa noche en la que refresca para preparar una sopa con fideos, el pollo restante desmenuzado y un puerro y una zanahoria picados.

 

Lista de la compra

Para la receta base y la primera comida: 2 pollos enteros (de unos 1,5 kg cada uno), 2 boniatos grandes, 2 cebollas, 1 pimiento, 2 manzanas (opcional), 1 limón, tomillo y romero, ajo, 250 mililitros de vino blanco, aceite de oliva o mantequilla, sal y pimienta. Para la segunda: 1 kg de guisantes congelados, lechuga, 1 cebolla dulce, 1 pepino, 2 yogures naturales, aceite, limón y hierbas aromáticas frescas al gusto. Para la tercera: fideos para sopa, 1 puerro y 2 zanahorias.

 

Albóndigas de pollo en salsa de tomate

 

 

La albóndiga es la democracia culinaria: le gusta todo el mundo, se hace en cantidades industriales sin más esfuerzo extra que el boleado y congela estupendamente. Las de pollo son más ligeras que las de ternera y cerdo, y quedan muy tiernas (sobre todo si las guisas directamente en la salsa).

Pon en una cazuela amplia 2 botes grandes de tomate triturado o troceado con un buen chorro de aceite, sal y pimienta. Cocina a fuego suave con la tapa puesta pero no ajustada, para que no salte pero se evapore, removiendo de vez en cuando, hasta que el aceite empiece a separarse. Mientras, mezcla 1,5 kg de carne de pollo picada con dos huevos, 80 gramos de pan de víspera previamente remojado en leche y escurrido, 2 o 3 dientes de ajo y perejil picados, sal, pimienta y si quieres un poco de nuez moscada. Amasa lo justo para integrar; sin apretar y forma las albóndigas. Déjalas en la salsa con cuidado –no pasa nada si quedan en dos capas–, tapa y no las remuevas durante los 10 primeros minutos de ebullición para que no se rompan: en 20 minutos estarán listas.

Para la primera comida, sírvelas calientes en su salsa con pan para mojar y una ensalada verde como acompañamiento. Para la segunda, usa otro tercio para un guiso rápido de garbanzos: junta las albóndigas y su salsa con dos botes de garbanzos cocidos y su líquido de conservación, un puñado de espinacas y un poco de curry en polvo, y tienes un plato de cuchara completo en cuanto todo hierva junto tres minutos. Para la tercera, sírvelas con pasta integral y queso rallado (si lo prefieres, puedes romperlas en trozos irregulares para que tengan textura de salsa). 

 

Lista de la compra

Para la receta base: 1,5 kg de carne de pollo picada, 2 huevos, 80 g de pan del día anterior, leche para remojarlo, 2 botes grandes de tomate triturado o troceado, 2 o 3 dientes de ajo, perejil, nuez moscada (opcional), aceite de oliva, sal y pimienta. Para la primera comida: pan, lechuga u otras hojas verdes para la ensalada y vinagreta al gusto (esta receta es muy recomendable). Para la segunda: 2 botes de garbanzos cocidos, espinacas y curry en polvo. Para la tercera: pasta integral y queso rallado al gusto.

 

Pavo guisado con champiñones y frutos secos

 

El contramuslo de pavo es una carne sabrosa, jugosa y más barata que la pechuga; perfecta para guisar en cantidad, hacer una cazuela generosa y repartirla en tres comidas completamente diferentes.

Salpimenta 1,5 kilos de contramuslo de pavo troceado, dóralo en una cazuela amplia con aceite y retíralo. En esa grasa, pocha dos cebollas, y un par de dientes de ajo, todo picado, con una hoja de laurel. Cuando esté tierno, añade una cucharada de pimentón, champiñones laminados y dales unas vueltas para que cojan algo de color. Devuelve el pavo, añade medio litro de caldo o agua, y guisa tapado a fuego suave unos 45 minutos o hasta que la carne esté tierna. 10 minutos antes del final de la cocción, añade una picada de almendras o avellanas con ajo y perejil y un, si te gusta el contraste con el dulce, un puñado de pasas.

Para la primera comida, sirve un tercio caliente con su salsa sobre un kilo de judías verdes cocidas cinco minutos y remata con un hilo de aceite en crudo. Para la segunda, lleva otro tercio del pavo con la salsa a ebullición a fuego suave, pon un poco de agua o caldo y añade un brócoli cortado en trocitos; a los tres minutos, suma el maíz cocido y deja todo un minuto más: marchando un plato de cuchara reconfortante y sabroso. Para la tercera, aprovecha el resto para montar un pastel de pavo con puré de boniato –que puedes cocinar al microondas y aplastar con un tenedor con un poco de leche o bebida vegetal, mantequilla o aceite, sal y pimienta– por encima (gratinado con un poco de queso, opcional pero muy recomendable).

 

Lista de la compra

Para la receta base: 1,5 kg de contramuslo de pavo troceado, 2 cebollas, 2 dientes de ajo, 1 hoja de laurel, 1 cucharada de pimentón, champiñones laminados, ½ litro de caldo o agua, 50 g de almendras o avellanas, 50 g de pasas (opcional), perejil, aceite de oliva, sal y pimienta. Para la primera comida: 1 kg de judías verdes, aceite de oliva virgen extra. Para la segunda: 1 brócoli, 1 bote grande de maíz cocido (o 300 gramos de maíz cocido descongelado), 250 ml de caldo (o agua). Para la tercera: 2 boniatos grandes, leche o bebida vegetal, mantequilla o aceite y queso para gratinar (opcional).

 

Nos vemos pronto dentro de 7 días con otra nueva entrada de GASTRONOMÍA.



TODA LA INFORMACIÓN LO HE 

ENCONTRADO EN LA PÁGINA 

OFICIAL DE EL PAÍS EN LA 

SECCIÓN DE GASTRONOMÍA EL 

COMIDISTA Y RECETA POLLO

SENTADO A LA CERVEZA: LA 

RECETA DE JORDI ROCA PARA

EL ASADO PERFECTO/  DEL 

CANAL OFICIAL DE EL COMIDISTA 

EN EL PAÍS EN YOUTUBE

 





















 



  Pirata Oscar 

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