
CINE
Hollywood introduce cambios clave que afectan a la interpretación, el uso de la inteligencia artificial y la selección del cine internacional.
Cómo le gusta a Hollywood mover las piezas del tablero. La Academia acaba de anunciar una profunda revisión de sus normas sobre elegibilidad y votación que entrarán ya en vigor para los premios Oscar de 2027. Una serie de cambios que afectarán a las categorías de actuación y película extranjera, entre otras, y que modifican reglas con más de 70 años de vigencia. Casi nada.

Varias películas de un mismo país en la categoría internacional
Una de ellas, la que seguramente más pueda afectar al cine español, es el cambio en la categoría de mejor película internacional. Hasta ahora, cada país mandaba a una única representante y que Dios reparta suerte. A partir de 2027, las cintas que se alcen vencedoras en los festivales de Cannes, Venecia, Toronto, Sundance y Berlín también se clasificarán automáticamente. Es decir que podrá haber más de una película compitiendo por un mismo país. La idea de Hollywood es evitar que un país margine a determinadas obras por decisiones políticas o burocráticas.
Si pensáis que esto no pasa, en España mismo tenemos un ejemplo. Allá por 2002, ‘Hable con ella’ de Pedro Almodóvar no fue enviada a los Oscar a representarnos, sino que mandamos ‘Los lunes al sol’ de Fernando León de Aranoa. Aquella decisión estuvo motivada, en parte, por el enfrentamiento entre Pedro y la Academia española. ¿El resultado? Aranoa no pasó la criba final y se quedó sin nominación, pero ‘Hable con ella’ se llevó un Oscar a mejor guion y una nominación a mejor dirección. Imaginad si hubiera competido en la categoría que le tocaba.
Además, esto deja de ser una guerra de banderas. Según la Academia, el galardón ya no va para el país, sino para el director responsable. Un matiz interesante.
Prohibida la IA
Ahora que Val Kilmer va a ser resucitado mediante inteligencia artificial para una película y que Darren Aronofsky está dirigiendo una con IA , la Academia ha pensado que mejor prevenir que curar. Antes de que a nadie se le pase por la cabeza pensar en ambos para la carrera de premios, los Oscar han trazado una línea roja. Solo serán elegibles aquellas interpretaciones y guiones con autoría humana demostrable. Las actuaciones generadas o completadas por IA (sin la participación directa y el consentimiento del intérprete) quedarán fuera de las categorías de actuación. Lo mismo con los guiones, que deberán ser íntegramente escritos por personas. Esto levanta algunas suspicacias sobre premios recientes. ¿Qué habría pasado con las confesiones de ‘The Brutalist’ y ‘Emilia Pérez’ de haber estado esta norma vigente?
Hasta hay una aclaración de que la Academia “se reserva el derecho a solicitar información adicional a los equipos creativos para valuar hasta qué punto una obra depende de herramientas de IA”. La tecnología puede estar presente, pero el corazón creativo debe seguir siendo humano. ¿Cuánto tardaremos en ver a una producción acusando a otra para minar sus opciones de estatuilla? ¿Quién será el primero en mentir sobre cuánto han recurrido a ella? Hagan sus apuestas.

Un mismo actor, varias nominaciones
Y vamos con el cambio más polémico. Por primera vez desde 1945, un actor o actriz podrá recibir más de una nominación en la misma categoría si logra que varias de sus interpretaciones se cuelen entre las cinco más votadas. Hasta ahora, el sistema solo permitía una candidatura por intérprete y categoría, eliminando automáticamente cualquier segunda opción aunque hubiese logrado suficientes apoyos.
Si os preguntáis que se pretende con esto, la idea es terminar con los fraudes. En 2008, por ejemplo, Kate Winslet firmó ‘Revolutionary Road’ y ‘The Reader’, películas por las que ganó el Globo de Oro a mejor actriz principal y secundaria, respectivamente. Sin embargo, en los Oscar,como la favorita de todos era la segunda, presentó esa en mejor actriz principal e hizo desaparecer la otra para no dividir los votos a su persona. Fue un movimiento inteligente (se hizo con el galardón), pero un tanto raro. Dejaba patente que los premios tenían más estrategia que las campañas electorales.
La norma que había hasta ahora también impedía que se hiciera justicia a actores en un año memorable. En 2024, Sebastian Stan estuvo nominado por ‘The Apprentice’ y por ‘A Different Man’ a dos Globos de Oro, el de drama y el de comedia. Como los Oscar no se separan por géneros, solo pudo optar a una. Pasó lo mismo con Leonardo DiCaprio en 2006, cuando tenía ‘Infiltrados’ y ‘Diamantes de sangre’, pero tuvo que elegir, o con Seann Penn en 2003, cuando su corazón se dividió entre ‘21 gramos’ y ‘Mystic River’.




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