Ya estoy aquí con otra sesión de (NATIONAL PRESENT)de la sección de NATIONAL GEOGRAPHIC.
Esta semana toca hablar De Cleopatra a Luis XIV: la Historia también tiene versiones contradictorias de sus protagonistas. Esta semana en la entrada entrada de NATIONAL GEOGRAPHIC hablaremos sobre Cleopatra entre otros Luís XIV vamos a conocer un poco mejor sus historias.

El encuentro de Antonio y Cleopatra en Tarso (1885), por Lawrence Alma-Tadema,
que se inspiró en el relato de Shakespeare. Fine Art Images/Heritage / Cordon Press
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La Historia, al igual que la actualidad, está construida por descripciones subjetivas. ¿Fue Cleopatra una femme fatale? ¿Y Luis XIV tan lujurioso?
Todo en la historia, como en la vida, tiene una faz y un envés, un anverso y un reverso. Cleopatra: fue una mujer libidinosa, una femme fataleque con sus malas artes sedujo a Julio César y a Marco Antonio. ¿Cierto? En realidad, esto es lo que sus adversarios romanos dijeron de esta mujer instruida, políglota, tan ambiciosa como cualquier hombre y más inteligente que muchos de ellos (desde luego, más que Marco Antonio).
Luis XIV: fue la encarnación del esplendor y el poder en su máxima y más desaforadamente lujosa expresión; identificado con el Sol -el astro rey- y con Apolo -dios de la luz y conductor del carro solar-, el monarca era el corazón de Versalles, el centro de la existencia de los miles de cortesanos y sirvientes que vivían allí. Sí, por supuesto, el Rey Sol fue todo eso. Pero los fastos de Versalles y las guerras de Luis XIV consumieron el dinero y las vidas de un pueblo que debió de respirar aliviado cuando el soberano murió tras veintitrés días de terrible agonía, con su pierna devorada por la gangrena. El monarca era luz, pero su reinado fue una época sombría para muchos de sus súbditos.
En otro palacio, también con cientos de estancias y corredores, pero tenebroso, vivía un ser abominable: el Minotauro, mitad hombre y mitad toro, pues era hijo de Pasífae, la esposa del rey cretense Minos, y de un hermoso toro blanco. El Minotauro era cruel, y devoraba a los muchachos y las doncellas que la ciudad de Atenas enviaba a Minos como tributo. A diferencia del Rey Sol, el Minotauro fue el único habitante del Laberinto hasta que su bella y decidida hermanastra Ariadna dio al ateniense Teseo la clave para acabar con él. Pero ¿de veras fue un monstruo? ¿O tal vez solo era una criatura deforme y desdichada, condenada a la soledad, encerrada por Minos para ocultar la vergüenza que le causaba aquel hijastro nacido de la traición de su esposa?
No hay como leer el breve relato de Borges La casa de Asterión (así se llamaba el Minotauro) para ponernos en la piel del Otro y ver el final del monstruo de un modo muy distinto y muy poco heroico.
En la revista de este mes los encontraréis a todos ellos -a Cleopatra, al Minotauro y Ariadna, al Rey Sol- junto con otros temas no menos interesantes, como la historia de la Gran Muralla de China o la vida y la extraordinaria obra de Vermeer de Delft, pintor del silencio y de la luz, creador de una obra tan enigmática y fascinante como La joven de la perla.
TODA LA INFORMACIÓN LO HE
ENCONTRADO EN LA PÁGINA
OFICIAL DE NATIONAL GEOGRAPHIC
Pirata Oscar



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