Ya estoy aquí con otra sesión de (NATIONAL PRESENT)de la sección de NATIONAL GEOGRAPHIC.
Esta semana toca hablar Ramsés II: el faraón del amor eterno… y la reina borrada de la historia. Esta semana conoceremos más sobre Egipto exactamente sobre Ramsés II esa gran historia sobre su vida.
El faraón más longevo de la historia tuvo numerosas esposas
y concubinas que le dieron casi un centenar de hijos.
El faraón más longevo de la historia tuvo numerosas esposas y concubinas que le dieron casi un centenar de hijos.
Pocos personajes de la historia de Egipto han despertado tanta curiosidad y a la vez tanto escepticismo como Ramsés II. Los copiosos datos de su abultada biografía mezclan la realidad con una cierta ficción. Y ello en todos los aspectos de una dilatada vida que sobrepasó los noventa años y un reinado que llegó casi a los setenta.
Uno de los aspectos más llamativos de la historia de este faraón es el enorme número de mujeres que llegaron a rodear al monarca, desde Grandes Esposas Reales a simples concubinas, pasando por esposas secundarias. Todas ellas le dieron un número extraordinario de hijos e hijas; según se calcula, en torno a un centenar. Pero entre todas, las dos únicas que tuvieron un protagonismo destacado fueron Nefertari e Isetnofret, las dos primeras mujeres que ostentaron el título de Grandes Esposas Reales de Ramsés.
Sin embargo, mientras la primera figura de forma destacada en las fuentes egipcias y ha dejado tras de sí innumerables representaciones, la segunda es casi desconocida, como si el propio Ramsés la hubiera querido mantener en la sombra. Es lógico interrogarse por las razones de este tratamiento tan desigual.
Cuando se convirtió en corregente de su padre Seti I, Ramsés II recibió de éste un palacio en Menfis y un nutrido harén de jóvenes y bellas mujeres, entre las que se encontraban Nefertari e Isetnofret. No se conoce el origen de estas dos damas, lo que no ha impedido que se formulen las hipótesis más aventuradas.
Grandes Esposas Reales
Todo indica que Nefertari fue la esposa favorita de Ramsés. Su belleza está atestiguada en las estatuas y las pinturas de su tumba en el Valle de las Reinas. Sin embargo, no existe plena certeza sobre cuál fue su aspecto físico real, puesto que algunas imágenes plantean dudas sobre la verdadera identidad del personaje representado.
Así, ante el segundo pilono del templo de Amón en Karnak, frente a un coloso que representa al propio Ramsés II, se alza una estatua de Nefertari a menor tamaño que la de su esposo. Más tarde, el coloso fue usurpado por el faraón Pinedyem, que inscribió su nombre en él, pero no sabemos si entonces se modificaron los rasgos de las figuras. ¿Sólo se cambió el nombre? ¿Sigue siendo esa bella cara la de Nefertari? Creemos que sí.
Nefertari participó en innumerables actos oficiales junto a su marido. La vemos en los festejos de la coronación de Ramsés, en las fiestas consagradas al dios Min o en la entronización de Nebunenef como Gran Sacerdote de Amón. No menos importante fue la labor de coordinación que la reina llevó a cabo en la correspondencia con los reyes hititas y culminó con un acuerdo de paz entre ambas potencias, que unos años antes se habían enfrentado en la batalla de Qadesh.
Ramsés II, por su parte, mostró por Nefertari una clara predilección, una devoción digna del mejor relato de amor. Así lo demuestra el hecho de que cuando el faraón hizo erigir el gran templo de Abu Simbel se cuidara de que su esposa Nefertari, por entonces ya fallecida, figurara en la fachada, junto a Tuya, la madre del rey. En este templo, Nefertari se transforma en Sotis, la estrella que anuncia la inundación anual del Nilo.
Un poco más al norte, otro templo excavado en la roca, de dimensiones más reducidas, está dedicado a la propia Nefertari, esta vez identificada con Hathor, la diosa del amor. En su fachada, en la cual se alternan imágenes de la pareja real, se puede leer una frase de lo más elocuente: «Nefertari, aquella por la que el Sol brilla».
Mientras tanto, ¿qué fue de Isetnofret? ¿Fue acaso la gran olvidada, como escribió Christiane Desroches Noblecourt, la gran biógrafa de Ramsés II? Pues parece que sí. Hasta que murió Nefertari, hacia el año 26 del reinado de Ramsés, Isetnofret no aparece en ninguno de los numerosos templos construidos en Nubia por el rey, como tampoco en los de Karnak y Luxor, donde en cambio es frecuente la presencia de Nefertari. Y cuando finalmente Isetnofret fue representada en algunos templos, no lo fue por ella misma, sino por su vinculación con los hijos e hijas que había tenido con el faraón.
Príncipes y princesas
Del centenar de hijos e hijas que tuvo Ramsés II, sólo unos pocos desempeñaron un auténtico papel político y tuvieron un derecho más o menos firme a suceder a su padre en el trono. Para empezar, únicamente los nacidos de sus dos Grandes Esposas Reales son nombrados como hijos en los monumentos erigidos por el rey. En el templo nubio de Beit el-Wali, un Ramsés muy joven, todavía corregente de su padre Seti, figura en plena campaña militar, reprimiendo el levantamiento de una tribu nubia.
Dos carros de guerra secundan el carro real: el de Amonherkhepshef, su hijo mayor, de apenas cinco años, el primero que tuvo con Nefertari; y el de Khaemwaset, hijo de Isetnofret. Al igual que había hecho su padre Seti con él mismo, Ramsés se hizo acompañar por sus dos hijos mayores en sus campañas bélicas. De todos los hijos de Ramsés, el más célebre y amado por su padre fue Khaemwaset. En lugar de inclinarse por las armas, como su hermano mayor Ramsés, Khaemwaset llegó a ser Gran Maestro de los Artesanos de Ptah, título que, en la doctrina menfita, equivalía al de Primer Profeta de Amón, en Tebas.
Además, llevado por su fervor hacia los reyes que levantaron las grandes pirámides del Reino Antiguo, restauró dichos monumentos en nombre de su padre, como aún consta en el revestimiento de la pirámide de Unas, de la dinastía V, lo que le ha valido ser considerado el primer arqueólogo de la historia. Igualmente, Khaemwaset proyectó y dirigió las obras de las «pequeñas galerías», el primer Serapeo o tumba colectiva de los Apis, los bueyes sagrados de Menfis.
Durante la excavación del Serapeo por Auguste Mariette en 1850 aparecieron la momia de un hombre con una máscara de oro y varios ushebtis con el nombre de Khaemwaset. Más tarde se averiguó que no era seguro que aquélla fuese la momia del hijo de Ramsés II, por lo que la ubicación de su tumba sigue siendo desconocida a día de hoy, aunque todo apunta a que se situó en la necrópolis de Saqqara
Las hijas del faraón
Si los hijos de las Grandes Esposas Reales de Ramsés II ocuparon un puesto prominente en la corte del faraón, lo mismo puede decirse de sus hijas. De hecho, muchas de ellas se convirtieron en Grandes Esposas Reales tras contraer matrimonio con su propio padre.
En efecto, desde la dinastía XVIII se había establecido la costumbre de que los faraones se casaran con sus hijas, aunque es difícil saber si el matrimonio se consumaba o era sólo honorífico. Así, Amenhotep III, en vida de su Gran Esposa Real Tiy, se casó con la hija de ambos, Satamón. Posteriormente, Akhenatón se casó por lo menos con dos de las hijas que tuvo con la reina Nefertiti.
La hija preferida
Ramsés II hizo lo propio al nombrar Gran Esposa Real a varias de sus hijas, nacidas de Nefertari e Isetnofret. La primera de ellas fue Bentanat, primogénita de Isetnofret, a la que siguieron Merytamón y Nebettawy, hijas de Nefertari, y Henutmira. Además de estas hijas, otras princesas ajenas a su familia llevaron también el título de Gran Esposa Real, como la hija del rey de los hititas, Maathorneferure, y otra princesa hitita cuyo nombre desconocemos.
Si Khaemwaset fue el hijo predilecto de Ramsés II, todo apunta a que su preferencia en cuanto a las hijas se dirigió a Bentanat. A esta hija suya y de Isetnofret no sólo la nombró Gran Esposa Real, sino que figuró como Señora de las Dos Tierras y Soberana del Alto y Bajo Egipto.
Bentanat ocupa un lugar privilegiado en la fachada del templo de Abu Simbel, pues a cada lado del coloso sur se encuentran ella y su hermana Nebettawy. Así pues, fue Isetnofret quien dio a su marido los dos hijos que más cerca estuvieron de su corazón: Khaemwaset y Bentanat.
Y no sólo eso: aunque no sucedió de modo deliberado, sería otro hijo de Isetnofret, Merneptah, quien heredase la doble corona de Egipto a la muerte de su padre Ramsés. Aunque tarde, Isetnofret, la «reina ignorada», acabó triunfando a través de su descendencia.
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Pirata Oscar



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