
DR ROBERT FRIEDLAND/SCIENCE PHOT
El bloqueo de un ‘interruptor’ en ratones reduce la inflamación y protege las conexiones de las células cerebrales que se pierden en el Alzheimer.
Investigadores han identificado un mecanismo molecular que parece desempeñar un papel clave en este proceso. Los resultados, publicados en la revista Cell Chemical Biology, apuntan a una nueva diana prometedora para futuros tratamientos contra el Alzheimer, tal y como se puede leer en el estudio publicado por Science Daily. Una proteína llamada STING se altera químicamente de tal manera que mantiene el sistema inmunitario del cerebro en un estado de hiperactividad, dañando las conexiones entre las células nerviosas.
Cada vez hay más evidencia que sugiere que, en la enfermedad de Alzheimer, estas células inmunitarias se quedan en un estado de activación crónica. En lugar de ayudar, desencadenan una inflamación continua que puede dañar las conexiones entre las células cerebrales. Utilizando células cerebrales humanas con Alzheimer y otros modelos experimentales, el equipo descubrió un cambio químico que puede intensificar la respuesta inmunitaria del cerebro.
Cuando los científicos bloquearon esta modificación química específica en un modelo de ratón con la enfermedad de Alzheimer, los niveles de neuroinflamación disminuyeron. “Este es un nuevo e importante objetivo terapéutico para la enfermedad de Alzheimer”, afirma el autor principal, Stuart Lipton, neurólogo clínico. “Es alentador observar que el bloqueo de este interruptor en ratones reduce la inflamación y protege las conexiones de las células cerebrales que se pierden en el Alzheimer, sobre todo porque encontramos que la misma vía se activa en muestras de cerebro humano con Alzheimer y en modelos derivados de células madre humanas”.
No es algo nuevo para Lipton. Hace más de 30 años, descubrió el proceso biológico conocido como S-nitrosilación. Durante esta reacción, una molécula relacionada con el óxido nítrico (NO) se une a un aminoácido cisteína dentro de una proteína, creando lo que los científicos llaman “SNO” y alterando el comportamiento de la proteína.
Este proceso puede desencadenarse por factores como el envejecimiento, la inflamación y la exposición a factores ambientales, incluyendo la contaminación del aire y el humo de incendios forestales. Cuando se ven afectadas numerosas proteínas, la alteración resultante, descrita como una “tormenta de nieve”, puede interferir con la función celular normal. Los investigadores han relacionado este fenómeno con varias enfermedades, entre ellas el cáncer, la enfermedad de Parkinson y la enfermedad de Alzheimer.
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