Ya estoy aquí con otra sesión de (NATIONAL PRESENT)de la sección de NATIONAL GEOGRAPHIC.
Esta semana toca hablar Marie Curie, leyenda de la física y la química: "Acabo de descubrir el polonio y el radio, los elementos más radiactivos de la Tierra". Esta semana conoceremos mejor a esta mujer tan importante en la fisica como Marie Curie en una nueva entrada de NATIONAL GEOGRAPHIC.

Marie Curie en una fotografía tomada hacia 1910.
El 21 de diciembre de 1898, Marie Curie logra aislar el radio, el segundo elemento radiactivo que descubre después de polonio, iniciando la revoluión de la ciencia atómica.
Eureka. Igual que Arquímedes hace más de dos mil años en la bañera de su casa en Siracusa, acabo de tener mi propia epifanía científica: hoy 21 de diciembre de 1898 he descubierto, junto a mi marido Pierre, el radio, un material que emite una energía desconocida hasta hoy, que es capaz de viajar por el aire y traspasar otros cuerpos sólidos: la radiactividad.
Estoy segura que este es un paso definitivo hacia una revolución de la física y la química y de la ciencia en general. Ahora todavía queda un gran trabajo por delante, descubrir qué pasa con sus átomos y cómo pueden, de manera aparentemene espontánea, generar esta energía.
La primera conclusión fue fascinante: la cantidad de uranio y la intensidad de la corriente aumentaban o disminuían de manera proporcional, esto es dos miligramos de uranio producían la mitad de radioactividad que cuatro miligramos y el doble que uno. La radiactividad es, pues, un fenómeno generado en el interior de los átomos del propio uranio, en el que no intervienen factores externos. lo que significaba que el uranio emitía esos rayos por sí mismo.
Si hay uno, puede haber más, me dije, y animada por este primer hallazgo, me dispuse a identificar nuevos materiales que tuvieran esta recién descubierta propiedad. Pasé un año, entre 1897 y 1898, buscando esta nueva energía en el polvo triturado de todo tipo de minerales. Probé con todos los elementos conocidos, sin fortuna, más que con el torio, un elemento descubierto en 1829 por el sueco Jöns Jacob Berzelins y bautizado en honor al dios escandinavo del trueno.
Tal vez no existían otros elementos radiactivos (a parte de este y del uranio), quizá nuestros instrumentos no eran lo suficientemente sensibles, o tal vez había elementos que todavía no habían sido descubiertos, los huecos que Mendeleyev había dejado en su tabla periódica consciente que el avance de la ciencia terminaría por completarla.Entonces hice un segundo descubrimiento asombroso en pechblenda que acumulamos en nuestro laboratorio para analizarla. Este mineral, que importamos de las minas de Bohemia por toneladas, está compuesto básicamente por uranio, pero emitía radiaciones 300 veces superiores a la que corresponde uranio.
Era, pues, muy probable, que la pechblenda escondieraun elemento desconocido, diferente del uranio y del torio y mucho más radiactivos que estos. Durante semanas Pierre y yo machacamos, disolvimos y hervimos rocas en busca de ese nuevo elemento químico.
El 13 de julio de 1898, Pierre anotaba en su cuaderno de laboratorio, "polonio", ¡un elemento nuevo que añadir a la tabla periódica! Elegí su nombre en honor a mi amada patria, una nación que solo existe en el corazón de los polacos ya que en los mapas se la reparten tres imperios, Rusia, Prusia y Austria.
Nuestro primer eureka. Pero una vez aislado el polonio de la pechblenda, todavía faltaba una última sorpresa, la roca seguía emitiendo radiaciones mucho más elevadas que el uranio… Entonces, había un segundo elemento desconocido y debía encontrarlo.
Sin descanso, comenzó otra vez el proceso de disolución y decantación del compuesto en nuestro destartalado laboratorio. Otros cinco meses de duro trabajo hasta hoy, 21 de diciembre, en el que hemos encontrado nuestro regalo de Navidad adelantado, el nuevo elemento radiactivo. ¡Eureka! Lo llamaré radio, como radius, rayo enlatín, por su fulgor y potencia radiactiva.
Pero este elemento se encuentra en unas cantidades tan insignificantes que para obtener una muestra significativa que aislar y cristalizar para establecer su existencia deberemos moler, de nuevo, toneladas de pechblenda. Otra vez el ingrato trabajo de remover durante horas, cada día, una borboteante y espesa solución radiactiva con la única ayuda de una vara de hierro.
Un trabajo que tal vez dure años y que, creo, va afectar a nuestra salud. Este último año, tanto Pierre como yo no hemos dejado de encontrarnos mal, y no puedo descartar que las sustancias que tratamos, respiramos y absorbemos por la piel sean las responsables de nuestro estado de salud. Pero esta será una preocupación de la que eberemos ocuparnos más adelante.
TODA LA INFORMACIÓN LO HE
ENCONTRADO EN LA PÁGINA
OFICIAL DE NATIONAL GEOGRAPHIC
Pirata Oscar



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