Fue presidenta de la Academia de Cine y recibió el Goya de Honor en 2018. Habitual actriz de Almodóvar, trabajó con Fernán Gómez, Villaronga, Borau y los más grandes del cine español, y tuvo una importante carrera internacional
Marisa Paredes, una de las mejores actrices de su generación, con amplia experiencia en cine, teatro y televisión, ha fallecido a los 78 años. Persona de fuertes convicciones y compromiso con el oficio y la industria, Marisa Paredes fue presidenta de la Academia de Cine Español y recibió el Goya de Honor en 2018. Su marido, Chema Prado, ha confirmado que la causa de la muerte ha sido un fallo cardiaco.
Nacida en Madrid el 3 de abril de 1946, su último papel fue la serie Vestidas de azul (Atresplayer) en emisión este mismo año 2024. Habitual actriz del cine de Pedro Almodóvar, con el que comenzó a colaborar en Entre tinieblas (1984), protagonizó Tacones lejanos (1991), La flor de mi secreto (1995) y Todo sobre mi madre (1999). También trabajó en Hable con ella (2002) y La piel que habito (2011).
Candidata al Goya a mejor actriz de reparto en 1987 por la película Cara de acelga y en 1995 a mejor actriz protagonista por La flor de mi secreto, recibió el Premio Goya de Honor en 2018. Entre el año 2000 y el 2003 fue Presidenta de la Academia del Cine Español.
Madre de la actriz María Isasi, fruto de su relación con el director Antonio Isasi-Isasmendi, con el que trabajó en la película El perro (1977). Se casó en 1983 con Chema Prado, director durante 27 años de la Filmoteca Española, en 1983.
Debutó como actriz adolescente a principio de los años 60, en 091, policía al habla, de José María Forqué, y en Los económicamente débiles. Su primer papel importante fue en la obra maestra de Fernando Fernán Gómez, El mundo sigue (1965). Su carrera se extiende a lo largo de siete décadas en las que trabajó en todo tipo de producciones, empezando por las comedias populares de los primeros años. Hizo mucho teatro en televisión (los míticos programas Estudio 1 con obras de Chéjov, Shakespeare, Ibsen). Sobre las tablas había comenzado como meritoria en la compañía de Conchita Montes.
Tras alternar el teatro, la televisión (la popular serie Los camioneros entre otras) y pequeños papeles en el cine (Fray Dólar, Goya, historia de una soledad, Pastel de sangre), su carrera dio un giro en los años 80, con sus papeles en Ópera prima de Fernando Trueba, su trabajo a las órdenes de Pedro Almodóvar en Entre tinieblas y el personaje de Griselda en la película de Agustí Villaronga, Tras el cristal. Repitió también bajo la dirección de Fernán Gómez en Las bicicletas son para el verano.
En los años 90 consolidó su carrera cinematográfica en España. Trabajó con Borau en Tata mía y Leo, con Gonzalo Suárez en La reina anónima y con Jaime Chávarri en Tierno verano de lujurias y azoteas, entre otros, y se reivindicó como actriz todoterreno con una importante trayectoria en el cine internacional.
En 1996 trabajó a las órdenes de Arturo Ripstein en Profundo carmesí (años después repitió en El coronel no tiene quien le escriba), tuvo un papel en la popular La vida es bella (1997), de Roberto Benigni, trabajó en Francia en múltiples producciones (con Raúl Ruiz y Alain Tanner, entre otros), y protagonizó El espinazo del diablo, de Guillermo del Toro.
Ya en el siglo XXI siguió trabajando tanto en España como en el cine
europeo prácticamente hasta su fallecimiento este 17 de diciembre de
2024. Aunque sus últimas apariciones en la gran pantalla fueron el
documental Las cartas perdidas (Amparo Climent, 1921), la película francesa El sueño del Califa (Souheil Ben-Barka, 2019) y la producción de Netflix A pesar de todo (Gabriela Tagliavini, 2019), su principal aparición de estos años recientes fue en Petra de Jaime Rosales (2018).
Fallece a los 78 años la actriz Marisa Paredes.
Fue presidenta de la Academia de Cine y recibió el Goya de Honor en 2018.
Eterna Marisa Paredes.
💔 Por este momento sublime e inolvidable del cine y todos los demás.
Por la emoción, gracias.
Marisa Paredes: la primera vez que alguien la llamó 'chica Almodóvar'
La vocación de Marisa Paredes nació alrededor del teatro. Y el teatro, esa doble función diaria repetida día a día, fue donde la actriz recientemente fallecida se formó como intérprete. Aunque debutó en el cine con catorce años, en la película 091 Policía al habla, de José María Forqué, sus primeros años en la profesión fueron sobre las tablas y fue sobre estas donde la descubrió Pedro Almodóvar, con el que luego trabajaría en Tacones lejanos y La flor de mi secreto.
Marisa Paredes estaba representando Motín de brujas en el María Guerrero. La obra de Josep Mª Benet i Jornet contaba con un equipo eminentemente femenino, empezando por la directora, Josefina Molina, y siguiendo por un elenco formado por María Asquerino, Berta Riaza, Enriqueta Carballeira, Julieta Serrano, Carmen Maura además de Marisa Paredes. El actor argentino Luis Politti, único varón del reparto, estaba en clara minoría.
Fue en esa obra donde Pedro Almodóvar reclutó para el reparto de su divertidísima e irreverente comedia Entre tinieblas a Marisa Paredes, Carmen Maura y Julieta Serrano, un elenco que completaría con Cecilia Roth, Chus Lampreave y las veteranas Mary Carrillo y Lina Canalejas, con la que Paredes había coincidido en El mundo sigue, de Fernando Fernán Gómez.
La actriz recuerda en la entrevista en profundidad realizada por Elsa Fernández Santos para el proyecto Memoria Colectiva del Cine cómo Almodóvar se le acercó después de una función de Motín de brujas y le dijo: “Voy a hacer una película de monjas y vais a salir todas”. Y lo bien que se lo pasaron rodando en aquel convento, “todas con el hábito puesto, sin maquillar... Fue divertidísimo”.
Entre tinieblas fue seleccionada en el Festival de Venecia y supuso la puesta de largo internacional del cine de Pedro Almodóvar. “Y ahí se acuñó ‘ragazze Almodóvar’, porque los paparazzi, al ser muchas chicas, preguntaban: ‘Dove sono le regazze Almodóvar, dove sono? Esa es la primera vez que sale el término “chicas Almodóvar’, que yo recuerde”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario