CIENCIA
Satélites con inteligencia artificial amplían drásticamente un proyecto de litio en Quebec y refuerzan el papel canadiense en la carrera por las baterías.
Canadá ha dado un “golpe tecnológico” en la carrera global por el litio, el mineral clave para la elaboración de baterías de coches eléctricos y almacenamiento energético, gracias al uso de satélites e inteligencia artificial. Un sistema de exploración avanzada ha permitido identificar un objetivo de hasta 329 millones de toneladas de mineral en el proyecto Cisco, ubicado en la región de James Bay, en la provincia de Quebec. Esta cifra lo sitúa entre los mayores yacimientos de litio en toca dura actualmente en estudio en Norteamérica, por lo que estamos ante algo muy grande.
El hallazgo corresponde a Fleet Space Technologies, una empresa australiana especializada en exploración minera digital, que ha aplicado su plataforma ExoSphere para analizar el subsuelo del proyecto. Según los datos compartidos por ellos, el objetivo de exploración ronda los 300 millones de toneladas de roca con una ley aproximada del 1% del óxido de litio, lo que, de de confirmarse, reforzaría notablemente la posición de Canadá frente a potencias como China y Estados Unidos en el suministro de este mineral.
La tecnología empleada combina una constelación de pequeños satélites con sensores terrestres que registran vibraciones naturales del subsuelo. Estos dispositivos captan ruido sísmico ambiental procedente del viento, el oleaje o la actividad humana y envían los datos directamente al espacio, evitando métodos tradicionales más invasivos como el uso de explosivos.

Canadá no ha encontrado una mina de oro, sino de litio
Al integrar esa información sísmica con datos geológicos, magnéticos y gravitatorios, los algoritmos generan modelos en 3D del subsuelo capaces de identificar zonas con características similares a sistemas conocidos de litio. En el caso del proyecto Cisco, los resultados apuntan a que las formaciones con espodumena podrían extenderse más allá de los límites actuales, otorgando a la región un potencial a escala de distrito.
El proyecto pertenece a Q2 Metals y se sitúa en una zona que ya se perfila como un corredor estratégico de litio. James Bay cuenta con acceso por carretera, infraestructuras logísticas y una ventaja clave: mucha energía hidroeléctrica, lo que permite recudir la huella de carbono del procesamiento del mineral y mejorar la competitividad frente a otros países productores.
Pese al entusiasmo generado, las cifras siguen siendo objetivos de exploración y no constituyen aún reservas oficiales. Será necesario confirmarlas mediante campañas de perforación más intensivas y verificaciones independientes. A pesar de ello, el caso de Cisco demuestra cómo la IA y los satélites pueden acelerar la búsqueda de minerales críticos justo cuando la demanda global de baterías se dispara.
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