sábado, 24 de enero de 2026

NATIONAL GEOGRAPHIC 223 (NATIONAL PRESENT) (El jazz, la música humilde que conquistó el mundo)

 

 

 

Ya estoy aquí con otra sesión de (NATIONAL PRESENT)de la sección de NATIONAL GEOGRAPHIC. 

 

Esta semana toca hablar El jazz, la música humilde que conquistó el mundoEsta semana algo diferente de lo que suelo mostrar NATIONAL GEOGRAPHIC conoceremor mejor donde nacio la música Jazz sus origenes yo creo que va estar muy interesante esta nueva entrada.

 

 19  Jazz (Harry Warnecke, Gus Schoenbaechler)

 
Harry Warnecke, Gus Schoenbaechler

 

 

Una historia de lucha musical y social

 

Una música nacida entre desfiles y clubes modestos acabó convirtiéndose en un arte universal, gracias a la improvisación y a la capacidad de fusionar estilos.

 

A finales del siglo XIX, en las bulliciosas calles de Nueva Orleans empezó a sonar un ritmo nuevo. Era un estilo que combinaba una gran cantidad de ingredientes y lo transformaba en algo improvisado e irrepetible. Aquella música aún no tenía nombre, pero estaba destinada a convertirse en uno de los géneros más influyentes del siglo XX: eran los inicios del jazz.

La historia del jazz no es solo musical, sino social: es la historia de cómo un estilo marginado logró conquistar la cultura global. Nacido entre la opresión y el mestizaje, se transformó en una expresión de libertad artística y dio un lugar a aquellos que no lo tenían, aunque tuvieron que pasar décadas para que fuera reconocido.

De Nueva Orleans al mundo

El origen del jazz fue tan complejo como la propia ciudad que lo vio nacer. Nueva Orleans era un mosaico cultural único en Estados Unidos: allí convivían las tradiciones africanas de los descendientes de esclavos, la herencia francesa y española, y las influencias caribeñas llegadas a través del puerto.

En este crisol de culturas, la música tenía un papel central. Los afroamericanos aportaron ritmos sincopados y espirituales, mientras que las bandas de metales, muy populares en las celebraciones locales, ofrecían la base instrumental. De esa fusión surgió un nuevo lenguaje sonoro que privilegiaba la improvisación frente a la rigidez de la partitura.

La improvisación fue, de hecho, la clave que distinguió al jazz desde sus inicios. Los músicos comenzaron a variar sobre melodías conocidas, jugando con los tiempos, introduciendo adornos o modificando los fraseos. Así, cada interpretación se volvía única. Esto desafiaba la lógica de la música académica europea, donde la fidelidad al texto escrito era la norma. No es extraño que muchos críticos conservadores acusaran a los primeros jazzistas de indisciplina, cuando en realidad estaban abriendo las puertas a una nueva forma de libertad musical.

En sus primeros años, el jazz no gozaba de prestigio. Se tocaba en clubes modestos, locales de dudosa reputación y bares de los barrios afroamericanos, lo que llevó a considerarlo un género “barriobajero” y vulgar por parte de la sociedad blanca acomodada. A esto se sumaba el racismo estructural: el hecho de que la mayoría de sus intérpretes fueran afroamericanos reforzaba los prejuicios. Sin embargo, la vitalidad y frescura de la música resultaron imposibles de contener.

Durante las primeras décadas del siglo XX, el jazz se expandió más allá de Nueva Orleans. Muchos músicos emigraron hacia el norte, especialmente a Chicago y Nueva York, atraídos por mejores oportunidades laborales y por la vida nocturna en auge. Allí, el género floreció y empezó a atraer a públicos más diversos. La llegada del gramófono y de la radio fue decisiva: por primera vez, el jazz pudo llegar a hogares lejanos y conquistar oyentes de todas las clases sociales.

A partir de los años 20, el jazz se consolidó como la banda sonora de una generación. Para esto fue decisivo el papel de uno de los grandes nombres de la historia del jazz: Louis Armstrong, trompetista que no solo dominaba el arte de la improvisación, sino que también transformó aquella música en algo global. Con él y otros grandes como Nat King Cole, el jazz ganó prestigio y empezó a ser considerado no como un entretenimiento menor, sino como una forma artística seria. En las décadas siguientes, el jazz siguió evolucionando y diversificándose en múltiples estilos: del swing de las grandes orquestas al bebop y el free jazz experimental.

Así, lo que empezó como música local en los desfiles de Nueva Orleans terminó por convertirse en un lenguaje universal, capaz de influir en compositores clásicos, inspirar movimientos sociales y viajar a todos los rincones del planeta. Hoy, más de un siglo después, sigue siendo fiel a su espíritu original: el de reinventarse en cada interpretación.

 

 

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 Pirata Oscar 

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