Empiezo algo nuevo que espero que sea interesante para la gente que me quiera leer.
Se me ocurrió la idea de hacer un blog nuevo, donde comentar aspectos de un lugar que es parte de mi vida. Que no se quede en el olvido. Con el tiempo le he añadido información de mi población y otras ciudades cercanas.
Cine, televisión, música y actualidad también tienen cabida en este espacio.
Seguro que de aquí saldrá algo bueno, en este pequeño rincón que abierto con toda mi ilusión.
NATIONAL GEOGRAPHIC 222 (NATIONAL PRESENT) (Karnak, el colosal santuario construido a mayor gloria de Amón y de Tebas)
Ya estoy aquí con otra sesión de (NATIONAL PRESENT)de la sección de NATIONAL GEOGRAPHIC.
Esta semana toca hablar Karnak, el colosal santuario construido a mayor gloria de Amón y de Tebas. Esta semana va ser curioso le entrada de NATIONAL GEOGRAPHIC seguimos conociendo mas sobre el Antiguo Egipto con el colosal santuario de Karnak
La sala hipóstila del templo de Amón, formada por gigantescas columnas que van
de los 14 a los 22 metros de altura. Calin Stan / AdobeStock
La monumental casa del dios
El recinto de Amón, que plasmaba la grandeza y la hegemonía del dios
sobre el mundo, recreado con extraordinaria exactitud, revela el pasado
glorioso de los faraones de Tebas.
Si
algo caracteriza el arte egipcio es su monumentalidad. En el imperio de
los faraones todo se hacía a lo grande: pirámides, obeliscos o estatuas
colosales. Esa monumentalidad reflejaba la prosperidad del reino, el
poder de sus faraones y la superioridad de los dioses que los protegían.
Ningún lugar revelaba mejor esa pujanza que Karnak, el santuario de
Tebas dedicado a glorificar al dios principal de la ciudad, Amón.
De
entre todos sus descomunales monumentos destaca el templo de Amón. La
casa del dios protector de Tebas y de los faraones fue un recinto
impresionante y destinado a impresionar, que plasmaba su grandeza y su
hegemonía sobre el mundo. En la actualidad, es uno de los yacimientos
arqueológicos más importantes de la época faraónica y sus restos
evocan un pasado glorioso que podemos reconstruir con extraordinaria
exactitud.
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La mansión de Amón
El templo de Amón es de una obra de aluvión, producto de las
ampliaciones, añadidos y modificaciones de los faraones del Reino Medio
durante milenios. La imagen sobre estas líneas muestra una recreación de
su aspecto. El eje principal discurría de oeste a este a través de
sucesivos pilonos o puertas monumentales (las secciones trapezoidales).
Detrás del primer pilono, a la izquierda, se levantaban un patio
porticado, la imponente sala hipóstila, dos pequeños patios repletos de
obeliscos y el patio del Imperio Medio, con el sanctasanctórum en el
lugar del templo erigido por Sesostris I a principios del II milenio
a.C., que constituyó el origen del gigantesco santuario. Al final se
extendía el Akhmenu erigido por Tutmosis III, una sala con el techo
pintado de azul y decorado con estrellas y una dependencia, el jardín
botánico, decorada con relieves que representaban plantas y animales
exóticos.
iStock
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Una entrada a la altura del rey de los dioses
El primer pilono, encarado al Nilo, era la entrada principal del
santuario de Amón. Los robustos pilonos egipcios eran una representación
visual del jeroglífico "horizonte", lugar por el que aparecía y se
ponía a diario el sol y representaban la puerta al mundo de los dioses,
pero, sobre todo, una muralla que impedía que el caos terrenal penetrara
nunca en el mundo divino. Ante el primer pilono del templo de Amón se
extiende una avenida de esfinges con cuerpo de león y cabeza de carnero.
Simbolizaban el poder físico y la energía fecundante del dios Amon ,
ya que unían la fuerza del león y la fogosidad de los carneros. Entre
sus patas se coloco´ la imagen de Ramse´s II, representando la
proteccio´n que Amo´n prestaba al soberano. La avenida conectaba con el
Nilo y el embarcadero donde atracaba la barca sagrada que transportaba
la imagen de la divinidad durante los festivales de Opet, que celebraban
la unión sagrada entre Amón y su esposa Mut.
InnerPeaceSeeker / iStock
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Elemento propagandístico
Los pilonos egipcios no solo tenían una función y monumental, sino
también propagandística. Resulta evidente el simbolismo de la avenida de
carneros-león asociando la divinidad principal del imperio (y el poder
cósmico del sol que hacía posible la vida) al faraón. En otras
ocasiones, esta simbología era más "terrenal" y explícita, como en el
séptimo pilono del propio templo, levantado por Tutmosis III alrededor
del año 1450 a.C. En uno de sus laterales puede verse en un relieve una
típica estampa del monarca "masacrando a sus enemigos": Tutmosis III en
actitud de marcha, coge impulso con el brazo derecho para dejar caer una
maza sobre la cabeza de un puñado de enemigos a los que aferra por los
cabellos.
Bloodua / iStock
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Viaje en el tiempo
Entrar en el templo de Amón en Karnak es un verdadero viaje en el
tiempo hacia los orígenes del Reino Medio egipcio. Detrás del
primer pilono levantado por Nectanebo I (siglo IV a.C.) se encuentra un
gran patio porticado de 103 x 82 m. En medio de esta área se levantaban
dos filas de cinco columnas de 20 m de altura rematadas por un capitel
en forma de papiro abierto. El espacio fue construido por el faraón
nubio Taharqa (690-664 aC). En la actualidad, tan solo queda una de esas
columnas en pie, frente al segundo pilono, obra del faraón Horemheb,
último faraón de la XVIII Dinastía, fallecido hacia el año 1292 a.C. En
el otro extremo del gran patio, Seti I (segundo faraón de la Dinastía
XIX) levanto´ un pequen~o templo para las barcas sagradas de la tri´ada
tebana (Amo´n, Mut y Jonsu), tras el primer pilono.
iStock / 4D News
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El templo reposadero
En el lado sur del patio se encuentra un tercer pilono que da acceso a
lo que parece otro pequeño templo. En realidad era un lugar en el la
barca sagrada pudiera reposar a la entrada de la morada de Amo´n. Por
ello recibe el nombre de reposadero. Fue levantado por Ramsés III en el
siglo XIII a.C. y es uno de los espacios mejor conservados del conjunto,
ya que estuvo cubierto de arena hasta finales del siglo XIX. La
recreación moderna muestra el aspecto original de la entrada con
fidelidad fidelidad: las imágenes policromadas del faraón humillando a
sus enemigos. Las dos grandes estatuas que flanquean la entrada
representan a Ramse´s III, miden 6 metros de alto y fueron moldeadas en
granito rojo. El marco, por su parte, recreaba al farao´n realizando
ofrendas al dios Amo´n.
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Identidad usurpada
Junto al maltrecho segundo pilono, del que apenas se conserva una de
las estatuas colosales de Ramsés II (siglo XIII a.C.) que lo flanqueaban
y los pies de la segunda, se puede contemplar otra escultura que
todavía se mantiene en pie. La imponente imagen fue erigida también en
tiempos de Ramsés II y representa al propio faraón y a una de sus
hijas, Benanta, a sus pies. Durante los años convulsos del siglo XI
a.C., el poder se dividió entre los faraones, en el norte, y los
sacerdotes de Amón en Tebas, en el sur. Uno de los segundos, Pinedjem I,
–gobernador de facto del Bajo Egipto– usurpó la estatua de Ramsés II
inscribiendo su nombre en el cinturón de la imagen que originalmente
representaba al faraón.
AdobeStock
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La sala hipóstila
Detrás del segundo pilono se levanta una de las áreas más
espectaculares del templo, la sala hipóstila. La edificación de esta
habitación de 134 columnas se realizó durante el reinado de Seti I,
padre de Ramsés II. Ambos aparcen representados en algunas escenas
realizando rituales y triunfando sobre sus enemigos en las imágenes de
los pilares decorados con escenas relativas a la fundación de los
templos y de porteadores de ofrendas que rinden pleitesía al dios Amón.
En la imagen, varias columnas del pasillo central, con forma de papiro
abierto y más grandes que el resto: miden 22,4 metros de altura y su
circunferencia supera los 10 metros. La tradición explica que los
soldados de Napoleón, maravillados ante la abrumadora visión de las
columnas, se cuadraron y presentaron armas espontáneamente ante ella en
señal de respeto y admiración.
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Cosmovisión egipcia
"Sus pilares alcanzan el cielo, como los cuatro pilares del
firmamento", decía un papiro de época de Amenhotep III, sobre las
columnas de Karnak. En clave alegórica, estas columnas eran los pilares
que "sustentaban el cielo". Según la cosmovisión egipcia del mundo, el
firmamento estaba sujetado por cuatro sólidos pilares que lo mantenían
unido pero alejado de la Tierra. Por tanto, el techo dela sala
hipóstila, que cubría la totalidad de la sala, 103 m de largo y 52 m de
profundidad, era una alegoría del firmamento. Las columnas serían la
representación simbólica de los elementos sustentadores del cielo. En
las naves laterales había 122 columnas de una altura de 15 metros que, a
diferencia de los capiteles del pasillo central, tienen forma de papiro
cerrado.
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El patio de la fiesta
La sala hipóstila da paso a una estancia en la que alzaron varios
obeliscos, con granito de las canteras de Asuán. El primero de ellos fue
erigido por Tutmosis I en el siglo XVI a.C. Más adelante, su hija
Hatshepsut levantó otros dos, y su sucesor, Tutmosis III, dispuso dos
nuevos monolitos y, según parece ordenó cubrir los dos obeliscos de
Hatshepsut por un pilono y luego tapados
por una cubierta. Estos icónicos pilares egipcios representaban la
colina primigenia que surgió del océano primordial y dio origen al
mundo. Tras la construcción del tercer pilono (a la izquierda de la
ilustración) quedaron encerrados en lo que hoy se conoce como el patio
de la fiesta.
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