sábado, 17 de enero de 2026

NATIONAL GEOGRAPHIC 222 (NATIONAL PRESENT) (Karnak, el colosal santuario construido a mayor gloria de Amón y de Tebas)


 

 

Ya estoy aquí con otra sesión de (NATIONAL PRESENT)de la sección de NATIONAL GEOGRAPHIC. 

 

Esta semana toca hablar Karnak, el colosal santuario construido a mayor gloria de Amón y de Tebas. Esta semana va ser curioso le entrada de NATIONAL GEOGRAPHIC seguimos conociendo mas sobre el Antiguo Egipto con el colosal santuario de Karnak 

 

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La sala hipóstila del templo de Amón, formada por gigantescas columnas que van 

de los 14 a los 22 metros de altura. Calin Stan / AdobeStock

 

La monumental casa del dios


El recinto de Amón, que plasmaba la grandeza y la hegemonía del dios sobre el mundo, recreado con extraordinaria exactitud, revela el pasado glorioso de los faraones de Tebas.

 

Si algo caracteriza el arte egipcio es su monumentalidad. En el imperio de los faraones todo se hacía a lo grande: pirámides, obeliscos o estatuas colosales. Esa monumentalidad reflejaba la prosperidad del reino, el poder de sus faraones y la superioridad de los dioses que los protegían. Ningún lugar revelaba mejor esa pujanza que Karnak, el santuario de Tebas dedicado a glorificar al dios principal de la ciudad, Amón.

De entre todos sus descomunales monumentos destaca el templo de Amón. La casa del dios protector de Tebas y de los faraones fue un recinto impresionante y destinado a impresionar, que plasmaba su grandeza y su hegemonía sobre el mundo. En la actualidad, es uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de la época faraónica y sus restos evocan un pasado glorioso que podemos reconstruir con extraordinaria exactitud.

 

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La mansión de Amón

 

 

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La mansión de Amón

El templo de Amón es de una obra de aluvión, producto de las ampliaciones, añadidos y modificaciones de los faraones del Reino Medio durante milenios. La imagen sobre estas líneas muestra una recreación de su aspecto. El eje principal discurría de oeste a este a través de sucesivos pilonos o puertas monumentales (las secciones trapezoidales). Detrás del primer pilono, a la izquierda, se levantaban un patio porticado, la imponente sala hipóstila, dos pequeños patios repletos de obeliscos y el patio del Imperio Medio, con el sanctasanctórum en el lugar del templo erigido por Sesostris I a principios del II milenio a.C., que constituyó el origen del gigantesco santuario. Al final se extendía el Akhmenu erigido por Tutmosis III, una sala con el techo pintado de azul y decorado con estrellas y una dependencia, el jardín botánico, decorada con relieves que representaban plantas y animales exóticos.

 

Una entrada a la altura del rey de los dioses

 

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Una entrada a la altura del rey de los dioses

El primer pilono, encarado al Nilo, era la entrada principal del santuario de Amón. Los robustos pilonos egipcios eran una representación visual del jeroglífico "horizonte", lugar por el que aparecía y se ponía a diario el sol y representaban la puerta al mundo de los dioses, pero, sobre todo, una muralla que impedía que el caos terrenal penetrara nunca en el mundo divino. Ante el primer pilono del templo de Amón se extiende una avenida de esfinges con cuerpo de león y cabeza de carnero. Simbolizaban el poder físico y la energía fecundante del dios Amon , ya que unían la fuerza del león y la fogosidad de los carneros. Entre sus patas se coloco´ la imagen de Ramse´s II, representando la proteccio´n que Amo´n prestaba al soberano. La avenida conectaba con el Nilo y el embarcadero donde atracaba la barca sagrada que transportaba la imagen de la divinidad durante los festivales de Opet, que celebraban la unión sagrada entre Amón y su esposa Mut.

 

 

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Elemento propagandístico

Los pilonos egipcios no solo tenían una función y monumental, sino también propagandística. Resulta evidente el simbolismo de la avenida de carneros-león asociando la divinidad principal del imperio (y el poder cósmico del sol que hacía posible la vida) al faraón. En otras ocasiones, esta simbología era más "terrenal" y explícita, como en el séptimo pilono del propio templo, levantado por Tutmosis III alrededor del año 1450 a.C. En uno de sus laterales puede verse en un relieve una típica estampa del monarca "masacrando a sus enemigos": Tutmosis III en actitud de marcha, coge impulso con el brazo derecho para dejar caer una maza sobre la cabeza de un puñado de enemigos a los que aferra por los cabellos.

 

Viaje en el tiempo

 

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Viaje en el tiempo

Entrar en el templo de Amón en Karnak es un verdadero viaje en el tiempo hacia los orígenes del Reino Medio egipcio. Detrás del primer pilono levantado por Nectanebo I (siglo IV a.C.) se encuentra un gran patio porticado de 103 x 82 m. En medio de esta área se levantaban dos filas de cinco columnas de 20 m de altura rematadas por un capitel en forma de papiro abierto. El espacio fue construido por el faraón nubio Taharqa (690-664 aC). En la actualidad, tan solo queda una de esas columnas en pie, frente al segundo pilono, obra del faraón Horemheb, último faraón de la XVIII Dinastía, fallecido hacia el año 1292 a.C. En el otro extremo del gran patio, Seti I (segundo faraón de la Dinastía XIX) levanto´ un pequen~o templo para las barcas sagradas de la tri´ada tebana (Amo´n, Mut y Jonsu), tras el primer pilono.

 

El templo reposadero

 

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El templo reposadero

En el lado sur del patio se encuentra un tercer pilono que da acceso a lo que parece otro pequeño templo. En realidad era un lugar  en el la barca sagrada pudiera reposar a la entrada de la morada de Amo´n. Por ello recibe el nombre de reposadero. Fue levantado por Ramsés III en el siglo XIII a.C. y es uno de los espacios mejor conservados del conjunto, ya que estuvo cubierto de arena hasta finales del siglo XIX. La recreación moderna muestra el aspecto original de la entrada con fidelidad fidelidad: las imágenes policromadas del faraón humillando a sus enemigos. Las dos grandes estatuas que flanquean la entrada representan a Ramse´s III, miden 6 metros de alto y fueron moldeadas en granito rojo. El marco, por su parte, recreaba al farao´n  realizando ofrendas al dios Amo´n.

 

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Identidad usurpada

Junto al maltrecho segundo pilono, del que apenas se conserva una de las estatuas colosales de Ramsés II (siglo XIII a.C.) que lo flanqueaban y los pies de la segunda, se puede contemplar otra escultura que todavía se mantiene en pie. La imponente imagen fue erigida también en tiempos de Ramsés II y representa al propio faraón y a una de sus hijas, Benanta, a sus pies. Durante los años convulsos del siglo XI a.C., el poder se dividió entre los faraones, en el norte, y los sacerdotes de Amón en Tebas, en el sur. Uno de los segundos, Pinedjem I, –gobernador de facto del Bajo Egipto– usurpó la estatua de Ramsés II inscribiendo su nombre en el cinturón de la imagen que originalmente representaba al faraón.

 

La sala hipóstila

 

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La sala hipóstila

Detrás del segundo pilono se levanta una de las áreas más espectaculares del templo, la sala hipóstila. La edificación de esta habitación de 134 columnas se realizó durante el reinado de Seti I, padre de Ramsés II. Ambos aparcen representados en algunas escenas realizando rituales y triunfando sobre sus enemigos en las imágenes de los pilares decorados con escenas relativas a la fundación de los templos y de porteadores de ofrendas que rinden pleitesía al dios Amón. En la imagen, varias columnas del pasillo central, con forma de papiro abierto y más grandes que el resto: miden 22,4 metros de altura y su circunferencia supera los 10 metros. La tradición explica que los soldados de Napoleón, maravillados ante la abrumadora visión de las columnas, se cuadraron y presentaron armas espontáneamente ante ella en señal de respeto y admiración.

 

Cosmovisión egipcia

 

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Cosmovisión egipcia

"Sus pilares alcanzan el cielo, como los cuatro pilares del firmamento", decía un papiro de época de Amenhotep III, sobre las columnas de Karnak. En clave alegórica, estas columnas eran los pilares que "sustentaban el cielo". Según la cosmovisión egipcia del mundo, el firmamento estaba sujetado por cuatro sólidos pilares que lo mantenían unido pero alejado de la Tierra. Por tanto, el techo dela sala hipóstila, que cubría la totalidad de la sala, 103 m de largo y 52 m de profundidad, era una alegoría del firmamento. Las columnas serían la representación simbólica de los elementos sustentadores del cielo. En las naves laterales había 122 columnas de una altura de 15 metros que, a diferencia de los capiteles del pasillo central, tienen forma de papiro cerrado.

 

 

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El patio de la fiesta

La sala hipóstila da paso a una estancia en la que alzaron varios obeliscos, con granito de las canteras de Asuán. El primero de ellos fue erigido por Tutmosis I en el siglo XVI a.C. Más adelante, su hija Hatshepsut levantó otros dos, y su sucesor, Tutmosis III, dispuso dos nuevos monolitos y, según parece ordenó cubrir los dos obeliscos de Hatshepsut por un pilono y luego tapados
por una cubierta. Estos icónicos pilares egipcios representaban la colina primigenia que surgió del océano primordial y dio origen al mundo. Tras la construcción del tercer pilono (a la izquierda de la ilustración) quedaron encerrados en lo que hoy se conoce como el patio de la fiesta. 

 

 

TODA LA INFORMACIÓN LO HE 

ENCONTRADO EN LA PÁGINA 

OFICIAL DE NATIONAL GEOGRAPHIC


 





 Pirata Oscar 

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